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lunes, 17 de marzo de 2014

Vandalismo en la Pedriza

Las vergonzosas fotografías que expongo a continuación, tomadas hoy mismo día lunes 17 de marzo de 2014, vienen a reafirmar, por enésima vez, que vivimos en un país miserable, o mejor dicho, en un país de mierda, con mayúsculas. Un país de analfabetos amorales e insensibles energúmenos parcos de mente y carentes de espíritu. Hace tiempo que vengo observando con el mayor estupor y la mayor indignación, como múltiples canchos graníticos del santuario natural de "La Pedriza" (Madrid), vienen siendo objeto de estúpidos garabatos o graffiti, ensuciando grave y tristemente un paraje sencillamente excepcional, y un lugar, que al parecer, no debería de ser apto para todos los públicos. Quizá, pienso yo, debería de ser apto (además de necesario), para seres humanos, y permanecer vedado y rigurosamente prohíbido a infames e incapaces orcos. Lamentablemente, en los últimos tiempos La Pedriza se ha dado excesivamente a conocer, y este ha sido el trágico resultado: Una afrenta al medio natural y una ofensa para todos aquellos que aún respetamos la naturaleza.


Esto es lo que sucede cuando los excrementos humanos salen de sus nichos urbanos, que dejan restos de su mierda por todas partes. Unos metros más adelante, una inmensa roca soportaba otro graffiti igualmente inmenso y multicolor, que por fortuna alguien parece haber borrado parcialmente, no sin dejar una espantosa mancha blanquecina.


Todo aquél veterano que conozca y ame el Parque Natural de la Cuenca Alta del Manzanares, sabe o debería de saber, que acudir a perderse o dejarse arropar por sus encantos en fines de semana, festivos o en los meses estivales, comienza a ser cada vez más, un lamentable error, sino un suicidio para los sentidos. Desde hace aproximadamente una década (el tiempo aproximado en el que el incómodo proceso de la globalización ha tomado forma), el lugar viene siendo invadido por centenares de personas, y el número de visitante no cesa de crecer. 


Graffitis en La Pedriza


Nada de esto debería de producirnos reacciones más allá de un ligera incomodidad, por el mero hecho de ver a tanta gente, cuando la mayoría acude, con todo derecho, en busca de un remanso de paz, sol, pozas de agua cristalina y tranquilidad. El problema es que un número creciente de insensatos perturban la armonía de las zonas de El Tranco o La Charca Verde (los peores especímenes por fortuna no se alejan demasiado del parking), pegando gritos u alaridos, poniendo música a todo volumen, y, como no, desperdigando generosamente mierda por todo el cauce del río, en forma de colillas, botellas, bolsas u otros enseres plásticos, sin inmutarse un ápice. Mierda que, obviamente, ni se molestan en recoger cuando deciden dar con sus culos fuera del parque.


Están por todas partes. Los tres primeros, parecen obra del mismo paleto.


Algunos, los pocos, nos dedicamos a recoger, armados de una infinita y bendita paciencia, las miasmas dejadas por terceros, borrando los vestigios que estos zánganos abyectos dejan a su paso. No sólo les aguantamos (durante el tránsito o huidizo recorrido que nos conduce a zonas más elevadas e inhóspitas, naturalmente), además limpiamos a posteriori, garantizando que nuestra amada Pedriza recupere, en mayor o menor medida, su integridad. Sin embargo, para lo que no estamos ni estaremos preparados, es para las asquerosas pintadas. Esta vez, han cruzado una delicada línea roja, que algunos, como un servidor, no estamos ya dispuestos a consentir. 


Hay Graffiti para todos los gustos y en distinto colorido...


De este modo, sirva esta entrada para poner en sobre aviso a todos aquellos pedazos de basura humana que se divierten pintarrajeando las rocas sagradas y milenarias de la Pedriza, de que si algún día pillo a alguno, le rompo la crisma contra una de esas rocas, de menor tamaño, que tanto les divierte ensuciar.

Si quieren dar rienda suelta a su condición de puercos zombies, que lo hagan en los barrios o barriadas urbanas de las que proceden y de las que nunca deberían de haber salido, pero que dejen este sitio inalterado y en paz. Díficil, por otra parte, hacerles ver a estos mierdas, que la naturaleza es pura, perfecta y equilibrada, y lo último que necesita son los vómitos o la diarrea mental de los subnormales que, en ocasiones, y por desgracia, se dejan caer por aquellos lares. El resto, ya sabéis a lo que os atenéis: A seguir subiendo y subiendo, cada vez más arriba, para perder de vista a la morralla humana. Subid lejos, muy lejos, allí donde ésta sea incapaz de llegar, tanto por desconocimiento como por desalmada e incapacitante condición de auténtica carne de cañón zombi. Y si por algún casual terminan subiendo más arriba, no sería de extrañar que la madre naturaleza les castigara de alguna u otra forma, quizá una buena caída, despeñe, picadura de tábano gigante o abeja en el cipote, bastaría para que hiciese justicia amparada en su inmensa sabiduría.


Al "Julen" y a la "Julia" lo menos que uno puede desearles es un doloroso escarmiento. Por mamarrachos.


lunes, 6 de enero de 2014

Sentinel del Norte: La isla prohíbida


Las cifras de población real se desconocen, pero se cree oscilan entre los 50 y los 400 indivíduos.


Leyendo un reportaje acerca de lugares inhóspitos y de difícil acceso, incluso para aquellos aventureros  más avezados, he descubierto un remoto lugar que me ha producido una fascinación y excitación inmediatas. Se trata de una isla salvaje (siempre tuve especial predilección por los territorios sujetos a la condición de aislamiento que ofrece la insularidad) situada en los trópicos del océano índico, o dicho de otro modo, en los confines de la tierra, si se considera el archipíelago indio de las islas Andamán como tal.

Este recóndito y exótico lugar se utilizó durante décadas, aproximadamente desde 1858 hasta los albores de la Segunda Guerra Mundial, como destino penitenciario y de trabajos forzados (tala de árboles, principalmente) para todos aquellos descontentos que tenían la osadía de amotinarse contra la presencia imperial británica en la India.

Los primeros encontronazos de los casacas rojas con las tribus nativas de las islas de Andamán, (unos 10.000 individuos aproximadamente), fueron reportados cómo muy violentos, si bien la mayoria de "salvajes" fueron pacificados y colonizados, exceptuando aquellos de nuestra isla, un trozo de tierra de tierra verde, más o menos uniforme, aislado en el extremo noroccidental del archipiélago, que ha mantenido hasta el día de hoy, una violabilidad cercana a cero, por parte de los embates del mundo moderno. Esto la convierte, probablemente, en la última isla aislada con población nativa salvaje que además, rechaza cualquier tipo de injerencia externa... y con razón.


Nativo de Sentinel: La mueca de su rostro muestra con claridad que no somos bien recibidos...


La isla es conocida con el nombre de Sentinel del Norte y actualmente y desde 2005, sus habitantes gozan de una política respetuosa y no intervencionista por parte del gobierno indio, lo cual es no sólo sorprendente hoy en día, sino también elogiable. Su pequeño tamaño, apenas 72 kilómetros cuadrados, unido a sus impenetrables selvas, su díficil y arriesgada circunnavegación por culpa de los arrecifes y golpes de mar y la peligrosidad de los nativos, probablemente hayan contribuido a que durante 60.000 años, esta etnia indígena que se cree procede del continente africano, cazadora-recolectora, de baja estatura y piel oscura (los antropólogos los definen con el nombre de "negritos"), haya permanecido en relativa calma y práctica pureza de adaptación sostenible. No obstante, esta tranquilidad se vio quebrada en ocasiones por incidentes aislados acaecidos desde finales del siglo XIX, hasta hace sólo un puñado de años. En cualquier caso, todos los intentos por civilizar (...o incivilizar...) a este pueblo, han sido en vano.


Guerreros sentineleses arrojando flechas a un helicóptero de los guardacostas indios tras la muerte de dos pescadores en enero de 2006, el último incidente fatal del que se tiene constancia.


La primera información acerca de un posible poblamiento en la isla Sentinel, fue advertida en 1771 por el topógrafo británico John Ritchie, que avistó una multitud de luces que se movían desde el buque hidrográfico de la East India Company "The Diligent". Casi 100 años después, en 1867, un funcionario local fue enviado a la zona para explorarla y en la temporada de monzones de ese mismo año, un barco mercante indio naufragó en los arrecifes, siendo los 106 pasajeros y tripulantes supervivientes, hostigados por los indígenas hasta que fueron rescatados por un navío británico. Si bien los primeros contactos tuvieron lugar mucho antes,  ya que Marco Polo escribió acerca de los centineleses en el siglo XIII, alegando que: 


 "Si un extranjero llega a sus tierras lo matan inmediatamente y acto seguido se lo comen

La expedición liderada por Maurice Vidal Portman, se internó en la espesura de la isla llevándose a dos ancianos incapacitados para caminar, que se encontraron por allí y que murieron a los pocos días, así como a un grupo de niños que fueron devueltos con regalos para el resto de nativos, en un malicioso intento de seducir a la tribu, y de los que no se volvió a saber nada más. Portman, prestigioso oficial de la armada británica conocido por pacificar varias tribus andamanesas entre 1879 y 1901, fracasó pues en su intento en la isla de Sentinel.

Unos años más tarde, en 1895, se trató de establecer contacto usando como médium a un nativo de la isla que convivía con la tribu de los Onge, pero fue igualmente rechazado. Al año siguiente, en 1896, tres convictos fugados del centro penitenciario de Port Blair, arribaron a las proximidades de la isla, sin embargo dos murieron ahogados en el arrecife y el tercero fue asesinado en la playa, siendo recuperado su cadáver poco después. Es probable que esta fuga fuese el detonante de la construcción de otro recinto de máxima seguridad en Port Blair conocido como "Cellular Jail", al tiempo que el movimiento antimperialista en India cobraba cada día más fuerza.




La segunda oleada de acoso exterior tuvo lugar en la década de los 70,  con la llegada de varias expediciones de antropólogos indios y americanos custodiados por policía armada, con objeto de fotografiar y de nuevo hacer ofrendas (pescado) a los sentineleses. En la primera ocasión, marzo de 1970, los expedicionarios fueron obsequiados con un extraño rito sexual por parte de los nativos, que se juntaron en parejas y comenzaron a copular ante la atónita mirada de los presentes, retirándose progresivamente a la espesura y desapareciendo entre los árboles. En 1974 tuvieron lugar otras 3 expediciones armadas, nutridas con documentalistas indios (Man in search of man) y fotógrafos del National Geographic, que lograron desembarcar volviendo a depositar ofrendas en la playa (entre las que se encontraba un cerdo, papel de aluminio y una muñeca). Los aborígenes, desconfiados, enterraron los presentes y les obsequiaron con una lluvia de flechas en dos ocasiones, una de las cuales el jefe de la expedición fue alcanzado en la pierna, mientras constataban como el avezado arquero se destornillaba de risa, sentado bajo un árbol, tras comprobar que su certero disparo había tenido éxito. Hasta el Rey Leopoldo III de Bélgica, un apasionado de la antropología social, quiso aventurarse un año más tarde en un acercamiento nocturno a prudencial distancia de la isla, siendo recibido, nuevamente, con hostilidad por parte de un guerrero que le amenazó con su arco.


Los restos del Primrose, al noroeste de la isla, en la actualidad.


En 1981, otro buque mercante, el primrose, encallaba en el arrecife fatalmente. Aunque la tripulación manifestó su deseo de desembarcar, el capitán, precavido, ordenó que nadie abandonase el barco. A los pocos días, un angustioso aviso de radio por parte de este mismo capitán, precipitó y adelantó la llegada del rescate:


"Hombres salvajes, más de 50 portando armas caseras, están haciendo dos o tres barcos de madera, tratarán de abordarnos al atardecer"


Efectivamente, se produjeron fuertes enfrentamientos entre la tripulación del Primrose y los indígenas, hasta la llegada de los refuerzos. Las consecuencias de este percance, se saldaron con la muerte de varios indígenas en escaramuzas con operadores de salvamento armados, que visitaron la isla tras el naufragio del Primrose.


Buque mercante Primrose en los años 80. Imagen tomada por el capitán Robert Fore.


La década de los 90, fue la más pródiga de esta larga lista de frustraciones, sucediéndose la entrega de comida (cocos, plátanos y demás avituallamiento) de forma pacífica, con bastante acercamiento por parte de los expedicionarios y sin hostilidades por parte de la población local. Sin embargo, y a pesar de estos tímidos avances, diversas críticas llevaron a la conclusión de que las contínuas interferencias y la sola presencia de los investigadores, podía alterar significativamente el objeto de estudio, además de crear una peligrosa dependencia del exterior por la constante entrega de alimentos, por lo que se decidió desistir. 




El penúltimo incidente conocido tiene lugar tras el tsunami de 2004, cuando un helicóptero sobrevuela la zona para evaluar daños y buscar posibles supervivientes, pero vuelve a ser rechazado a pedradas. El incidente del helicóptero, ese amenazador pájaro de metal que provoca un horroroso estruendo, me hace recordar aquella fotografía que dió la vuelta al mundo y colgué en una entrada en este blog hace dos años http://amokeko.blogspot.com.es/2011/12/los-ultimos-reductos-salvajes.html, en la que un avión de reconocimiento de la FUNAI, fue también atacado desde tierra en la Amazonia recóndita por una tribu local, que persiste en su afán por no ser molestada y rechaza cualquier intromisión del hombre blanco. 

Finalmente, y como colofón al culebrón de esta peculiar isla, el 26 de enero de 2006, dos pescadores de cangrejos que faenaban de forma ilegal en la zona, Sunder Raj y Pandit Tiwari, de 48 y 52 años respectivamente, se quedaron dormidos, probablemente alcoholizados, a bordo de su barca, que mal anclada, terminó varando en la orilla. A pesar del esfuerzo de otros compañeros que les gritaban en la lontananza para advertirles del peligro que corrían, estos no se percataron y fueron interceptados y asesinados por los sentineleses, que les semi-enterraron en la arena. Un helicóptero de la policía trató de aterrizar para recuperar los cuerpos, pero hubo de desistir dada la agresividad de los moradores y la lluvia de flechas habitual.


La barca de los dos desafortunados pescadores, tomada por los aborígenes


Particularmente, y en un mundo que agoniza, siento envidia y un gran respeto hacía estas tríbus indígenas, y me sugiere una total y completa indiferencia el hecho de que sean caníbales analfabetos. Porque seguro que si han podido y sabido mantenerse en tan pequeño territorio durante sesenta milenios, es porque han alcanzado un equilibrio sostenible con el entorno digno de admiración y es más que comprensible que no quieran saber nada de las endemoniadas y perniciosas actividades del hombre moderno. Es probable que si tuviesen información detallada de lo que sucede en el mundo o el estado ambientalmente deplorable en el que se encuentra el cercano subcontinente indio, se adentrarían en los más profundo de la isla, presas del terror, a construir búnkeres de tierra o plazas fortificadas para defenderse del horroroso mundo exterior, o tal vez su isla, su cultura y su historia decidiesen que es mejor dejarse engullir en las profundidades del Golfo de Bengala para no emerger nunca más.

Por otra parte, resulta reconfortante el saber que todavía quedan comunidades de hombres libres en algunos rincones del planeta y que la tierra es lo suficientemente grande para dar todavía cobijo a aquellos que no quieren saber nada del  enfermizo e ignominioso capitalismo actual, en clara fase terminal.


Fuente: http://www.thelivingmoon.com The Forbidden Island - A Land Untouched - North Sentinel Island

jueves, 4 de octubre de 2012

El Triunfo de la Naturaleza

Explorando la tierra, nos encontramos con infinidad de casos en los que la vida salvaje se encuentra completamente arrinconada y al borde de la extinción. Las actividades humanas descontroladas, han estado casi siempre cimentadas en la codicia por el dinero, bañadas por la más absoluta capa de inconsciencia y ausencia de empatía por los seres vivos que nos acompañan en este pequeño planeta. Sin embargo, existen casos excepcionales de despropósitos fabricados por el hombre, que casualmente han revertido en situaciones ventajosas para la naturaleza y los ecosistemas vinculados a esta. En 1986, la explosión del reactor número 4 en la Central Nuclear de Chernobyl fue considerado el mayor desastre hasta la fecha de estas características y uno de los peores accidentes medioambientales de la historia. Decenas de miles de víctimas por las exposiciones a la radiación y cientos de miles de desplazados, culminaron después en la formación del área de exclusión más grande del mundo, conocida como Zona de alienación o Zona Muerta, que se extiende por las fronteras de Ucrania, Bielorrusia y Rusia.


Ejemplar de Lobo en las cercanías de Babchin, en la zona Bielorrusa de exclusión.


Este territorio deshabitado, con epicentro en la antigua central y con un radio de 30 kilómetros salpicado por pequeñas aldeas, fábricas y tétricas y fantasmagóricas ciudades como Prípiat, abandonada hoy a su suerte en mitad de antiguos campos de cultivo surcados por canales y magníficos bosques de coníferas que se han extendido con el tiempo, ha seguido su propio camino evolutivo. En este escenario de pesadilla humana, hoy se enseñorea absoluta la naturaleza y cientos de especies animales prosperan tranquilas y en equilibrio, a pesar de que los niveles de radiación son aún bastante elevados. Sus protagonistas son los lobos o "lobos radiactivos". Así se llama este interesante y emocionante documental, que se adentra en la zona de exclusión convertida ya en una auténtica reserva natural, en la que un grupo de comprometidos investigadores, biólogos y veterinarios están realizando periódicas incursiones demostrándonos con orgullo cómo un error genuinamente humano, propició a la postre una oportunidad única de supervivencia para este hermoso animal, perseguido y abatido por las comunidades humanas de la zona desde hace décadas.




martes, 17 de julio de 2012

Madagascar y la extinción

Acabo de ver una de tantas noticias que aparecen cada día en los medios de comunicación, pero esta al menos, ha conseguido estremecerme el corazón. Afortunadamente, la mayoría de lo que leo, me la trae sin cuidado y cada vez me importa menos. Y es que todo lo relacionado con la estupidez y la barbarie humana, ha pasado de importarme poco, a no importarme nada. Me da asco la raza de la que, desgraciadamente, formo parte, aunque sin integrarme demasiado en su absurda y asquerosa dinámica y mecanismos de vida en sociedad. No me importa leer que la crisis es cada día más grave, que la gente pasa penurias de todo tipo o que se cometen crímenes o asesinatos por todas partes, es más, me consuela saber que el ser humano se aniquila entre sí, se pudre y se hunde cada día más en una espiral de oscuridad y muerte, pues es como una plaga cancerígena cuya única finalidad y propósito parece ser el de desaparecer. Bien, sea.


¿Qué coño miras y que haces en mi territorio? ¡déjame vivir en paz, maldito hijo de puta!


Pero cuando leo que el Lémur de la isla de Madagascar está a punto de extinguirse y que tan sólo quedan un 10% de bosques vírgenes e inalterados a causa de la deforestación, siento un asco en mis entrañas, humanas, difícilmente superable. Cuando me entero de que el 91% de las especies endémicas de esta maravillosa y recóndita isla del Océano Índico, que creía más o menos a salvo de la porquería del hombre, se encuentran en peligro de extinción, siento ganas de vomitar y vengar a los pobres animales, que no tienen la culpa de nada y están condenados a una muerte más que segura. Cuando en definitiva veo, que estas noticias pasan sin pena ni gloria por la prensa y son retiradas de la portada al cabo de unas pocas horas, en un ejercicio de manipulación o vergüenza ajena de los propios periodistas o cúpula de decisión de la propia agencia de noticias, me entran ganas de llorar y gritar, pues no puedo dejar de sentir por ello, y por ellos y su destino, los animales, la mayor de las impotencias. Si hay un ser sobrante en este planeta, que no ha aprendido ni aprenderá a vivir en paz y equilibrio con sus semejantes, ese es el repugnante humano, capaz de las peores atrocidades y hacedor del mal absoluto. Quizás estas noticias no representen nada, sentimentalmente hablando, para la mayoría de aceleradas existencias de hombres y mujeres que infestan el planeta, pero a mi me destrozan el corazón y la esperanza. 


Madagascar en 1995


Así que seré positivo. Puede que esta sea una llamada de auxilio y un mensaje personal de aquellos a los que considero verdaderamente mis hermanos, y que no son precisamente mis semejantes, a causa de sus asquerosas acciones y latrocinios diarios. Puede que este sea el camino que deba seguir, y dentro de unos años sea yo noticia, por empuñar una lanza y permanecer aislado y en actitud hostil en cualquier último reducto de biodiversidad de la tierra, en defensa de lo que considere mi nuevo hogar y mi nueva familia, integrada por seres mucho más puros y mejores que yo. "El salvaje", de Aldous Huxley, ¿Les suena?. Francamente, no sé si mereceré algún día tal honor, pero hoy por hoy, no atisbo una muerte más honrosa y heroica que la de morir por esta buena causa.

jueves, 7 de junio de 2012

Esperando el colapso

Pasan los meses y la sensación de que algo inminente va a suceder se acrecienta en nuestros corazones, pero no nos damos cuenta de que ya está sucediendo de todo a nuestro alrededor. Simplemente, la insensiblización originada por los medios de comunicación y el hecho de estar metidos en la vorágine del día a día, nos impide calibrar con objetividad y ordenar con claridad la sucesión de acontecimientos que van sucediéndose ante nuestros ojos. El mundo es, cada día, un poco más pequeño y los sucesos que acaecen en esta esfera de vida perdida en el universo, cada vez nos afectan de una forma más directa por culpa del fenómeno capitalista de libre mercado y sus nefastas consecuencias, aunque también gracias al avance de las tecnologías de la información y más concretamente, de internet. Curiosamente,  fue a partir del 11 de septiembre de 2001, cuando parece que la humanidad tomó un camino de violencia y desarrollo económico nunca visto hasta entonces. Fue como el pistoletazo de salida o la cuenta atrás que marcó el principio del fin de los tiempos y el advenimiento de un nuevo modelo u orden mundial perseguido por las élites del poder. Desde entonces, se han desatado guerras intervencionistas y una frágil situación geopolítica en Oriente Medio, China se ha consolidado como el nuevo, podrido y dictatorial gigante económico e industrial del mundo, el proceso de la globalización se ha consolidado y la raza humana se ha sumergido en la crisis más profunda e incierta de toda su historia.


 China es un país enfermo. Alrededor del 75 % de los lagos y aguas litorales están contaminados y la calidad del agua de los ríos y manantiales es mala debido a vertidos de residuos industriales y municipales, filtraciones de fertilizantes y estiércol agrícola y acuícola. La lluvia ácida afecta a la cuarta parte de las ciudades y el agua potable por persona,envenenada por plomo, corresponde también a la cuarta parte de la cifra media mundial. Huelga decir, que la calidad del aire es también, espantosa.


Pero al margen de los asuntos geopolíticos y los intereses económicos de un mercado financiero y unas pocas corporaciones monopolistas que lo controlan todo y lo corrompen todo, parece que el declive alarmante de recursos y la ponzoñosa contaminación empiezan a crearle un problema muy serio al sistema capitalista, al tiempo que la masa poblacional del primer mundo, cansada de tantas guerras, injusticias sociales y mentiras que ya no pueden sostenerse por el propio sentido común de los hechos reales, comienza a cuestionar cada vez más el orden establecido. ¿Y esto por qué sucede? Pues porque desde siempre, este sistema se ha sostenido gracias al bienestar ecológico de las sociedades occidentales y este bienestar está ahora herido de muerte, por infinidad de recortes sociales y una austeridad que no ha hecho más que comenzar. Hace una década, mientras su ritmo de consumo se basaba en el expolio y la defenestración ambiental de los países tercermundistas, al sistema le iba bien y el desequilibrio de riquezas mantenía la horrible dicotomía y brecha existente entre Norte Y Sur, porque los recursos tecnológicos, armas y autoridad militar residían en los países usurpadores. Sin embargo, desde el momento en el que los países tercermundistas empezaron a ser economías emergentes gracias a los ingresos del turismo y una febril actividad industrial, se disparó la competitividad empresarial y los precios de las materias primas empezaron a subir, al principio lentamente. Pero el proceso se aceleraba y los pudientes y voraces buitres de occidente, vieron en la deslocalización empresarial una nueva oportunidad para enriquecerse y especular como nunca lo habían hecho, destruyendo a su paso costumbres y tradiciones, imponiendo una nueva cultura consumista y explotando a los oriundos con salarios de miseria, mientras contaminaban y envilecían estos países. Hasta este momento, el problema del desequilibrio era mundial, pero sólo afectaba a los pobres de siempre, mientras que en occidente la prosperidad y el crecimiento económico seguían un ritmo alcista. 


 La deforestación de la Isla tropical de Borneo es uno de los mayores atentados a la biodiversidad planetaria. Contrariamente a lo que ilustran estos mapas, de seguir el mismo ritmo en 2020 sólo quedaría un 2% de superficie forestal. Borneo es considerado el pulmón verde de Asia.

Deforestación en 2007 (en rojo) del segundo pulmón de la tierra, Amazonía, y las previsiones para los próximos 40 años de seguir el ritmo actual, que probablemente empeoren por la creciente demanda de madera tropical en Asia. Según WWF, en 2030 harán falta dos planetas para satisfacer las necesidades de la población.


Como el ser humano es idiota o estúpido, y además egoísta u egocéntrico a más no poder, no se paró a pensar o a comprobar con un mínimo de criterio intelectual, que los ecosistemas de la tierra empezaban entonces a retroceder a un ritmo nunca visto, poniendo en peligro la existencia de toda la raza humana. Cegado por la avaricia, no se dio cuenta de que la codicia y la acumulación de bienes, sólo se lo podía permitir este maltrecho planeta a unos cuantos indeseables: La raza blanca. Desafortunadamente, la semilla del progreso económico y del enriquecimiento a toda costa, parece que caló bastante hondo en el subconsciente de los pueblos hasta entonces sometidos y expoliados. Asiáticos y en menor medida sudamericanos, dejaron entonces de ser economías emergentes o de segunda línea, para convertirse en economías de primer orden, empezando a demandar el mismo nivel de vida que sus anteriores mentores y dueños habían disfrutado a su costa.  El problema ahora, no sólo es que el mundo de hoy ya no de más de sí, el problema es que estas gentes y estos pueblos carecen de conocimientos y perspectiva sobre la realidad global, abrazan el sistema como a su salvador, son tres veces más numerosos y una gigantesca facción consume ya  casi como lo haría un ciudadano norteamericano



 Cuando los economistas hablan de la prima de riesgo y la deuda soberana, dan ganas de reírse. Estas gráficas muestran de forma clara la verdadera deuda, que es aquella que tenemos contraída con el planeta. El retroceso de especies ha sido alarmante desde los años 80, pero sin duda más lo es la huella ecológica provocada por las actividades humanas. El punto de inflexión ecológico o capacidad de los ecosistemas para regenerarse, se sobrepasó a mediados de los años 70. Llevamos pues casi 40 años viviendo del crédito, de forma insostenible y condenando a las generaciones futuras.


El problema, por lo tanto, es que ya es demasiado tarde para detener lo indetenible, y el suicida proceso de la globalización corporativa es también imparable. Vamos claramente hacia una homogenización socio-económica y a un reajuste obligado del consumo a nivel global, debido a la masa crítica que generan estos nuevos 3000 millones de consumidores. La crisis económica es sólo la consecuencia de este proceso de reajuste, en el que perderemos casi todos. Pero lo realmente triste, es que algunos no están dispuestos a perder sus privilegios y sus posiciones de control y poder y son exactamente los mismos que han favorecido esta situación, tanto de forma directa como indirecta, para poder establecerse como los nuevos amos de un mundo que ya está para el arrastre. Eso lo saben, y se preparan para un plan de ajuste de la población.


La degradación del suelo por el uso de fertilizantes y el agotamiento de sus riquezas minerales por la no-rotación de tierras de cultivo, acelera aún más el proceso de desertización. El mapa es de hace 5 años.


Mientras tanto, Cumbres de la Tierra, Cumbres del Clima, reuniones de expertos y científicos, Organizaciones Ecologistas financiadas por el poder económico, Objetivos del milenio y demás pamplinas, sólo sirven para tratar de tapar un poco el desaguisado, maquillando el escarnio cometido por el empobrecido y despreciable ser humano, merced a sus alevosas acciones. Un ser depredador y sin consciencia, fácilmente conductible y sometido a sus primitivos instintos, que ahora va a recibir en toda la boca la bofetada  del destino, como consecuencia de sus errores y su funesta actividad. Y habrá para todos los gustos: Escasez de agua potable y recursos básicos, contaminación en todas sus formas, nuevas enfermedades y plagas, deterioro ambiental y pérdida masiva de biodiversidad, todo esto en la faceta de la nueva realidad biológica que se cierne sobre este, una vez destruida y vilipendiada la propia biosfera. En la faceta socio-económica, desintegración social y conflictos de toda clase, soledad, crisis de valores, pero también migraciones masivas, hambrunas y sometimiento a un poder de facto, el capital. Todo ello combinado en un mundo trágico y distópico en el que a pocos les va a apetecer vivir. 


Las áreas protegidas del mundo representan tan sólo un 12% del total. Muchas dependen de espacios de transición que ejercen como un colchón entre la vida silvestre y la febril y perniciosa actividad humana. La desaparición de estos espacios transitorios no protegidos, significaría el deterioro de estas áreas protegidas. Para empeorar las cosas, muchas se encuentran cercanas o sobre zonas de interés económico por la presencia de yacimientos petrolíferos y otros recursos mineros.


La tierra era un lugar maravilloso, y aún quedan algunas zonas, pocas y cada vez más escasas, ajenas al horror humano y a la evangelización económica. Sugiero a todo aquél que pueda desprenderse de esta angustiosa realidad, huya en cuanto pueda a estos lugares para morir en paz en ellos, antes de que sea demasiado tarde. Antes de que llegue el colapso y con casi total seguridad, la guerra.




martes, 27 de diciembre de 2011

Los últimos reductos del hombre libre

Resulta curioso lo que se puede llegar a descubrir usando Google Earth, cuando estamos atados de pies y manos por las cuerdas del capital, y se antoja imposible o muy difícil viajar fisicamente hasta remotos lugares de la geografía planetaria. Al menos este programa y sus mapas satelitales, permiten escudriñar gratuitamente los paraísos y confines naturales que aún se conservan intactos e inmaculados, sin haber caído presa de las poderosas transnacionales y el avance imparable del capitalismo. Las características físicas del terreno, las condiciones climáticas o la propia peligrosidad de algunas especies de reptiles e insectos, han contribuido notablemente a conservar estos vastos espacios, que ocupan extensiones de varios miles de kilómetros cuadrados, alejados y a salvo de la perniciosa mano del hombre civilizado. Pero a veces esta aparente hostilidad va más allá, y se remite directamente a la violencia de tríbus autóctonas, que han permanecido aisladas del mundo exterior, y al parecer, desean seguir sin ser molestadas, lo cúal me parece elogiable y digno del mayor de los respetos. Y de este modo, navegando por el planeta tierra, he encontrado una fotografía tomada practicamente en los límites del estado de Acre (Brasil) y el departamento de Ucayali (Perú), a escasos kilómetros de un municipio llamado Santa Rosa Do Purus, y que resume toda la agresividad de sus pobladores hacia los intrusos.


La fotografía fue tomada en 2008, cuando un avión del equipo de FUNAI, financiado por el estado de Acre, sobrevolaba el mayor de los 4 poblados aislados que aún sobreviven en la región, y trató de ser atacado desde tierra. Con la toma de fotografías aéreas se persigue el objetivo de demostrar su existencia, y evitar así que la minería ilegal destruya sus hábitats.


Se han reportado centenares de casos de ataques de tríbus indígenas a madereros furtivos, o a cualquier "hombre blanco" que tuviese la mala fortuna de encontrarse en el momento inadecuado, en el lugar inadecuado. Como es lógico, no van a detenerse a establecer diferencias a la hora de disparar sus flechas o soplar sus cerbatanas, y tampoco pueden identificar si la víctima pertenece a alguna infame compañia maderera, hacienda ganadera o se trata de un hombre blanco bueno, de aquellos que dedican su vida, tiempo y energías en luchar desesperadamente por garantizar la supervivencia de estas gentes. Es el caso del indigenista brasileño José Carlos dos Reis Meirelles, de la Fundación Nacional Del Indio (FUNAI), que hace siete años fue atravesado en el cuello por una flecha que a punto estuvo de costarle la vida, en un punto indeterminado de la selva amazónica en el Estado de Acre. En palabras de Meirelles:


"había madereros furtivos en esa zona, que incluso llegaron a matar a algunos indios. Para estos indígenas no existen diferencias entre los blancos. En su concepción, los blancos somos pocos y de la misma familia. Decidieron vengar a sus muertos y me atacaron".


Indio Yanomami. Antaño huían de los violentos seringueiros portugueses. Hoy, son los madereros quienes amenazan sus tierras, persiguiéndoles y asesinándoles indiscriminadamente.


Pero como decía, este es sólo un caso de los muchos acecidos en la últimas décadas a medida que el avance de la modernidad, manifestado en concesiones petroleras, latifundios ganaderos, millones de hectáreas de selva virgen taladas por las compañias madereras y carreteras que han fracturado regiones y aislado enormes proporciones de ecosistema vírgen, han ido progresivamente degradando y perturbando la tranquilidad de lo que antaño fuere una tierra de paz y naturaleza impenetrable. En todo caso, es mucho mayor el número de indígenas asesinados vilmente por racismo o, simplemente, por haber tratado de oponerse a los embates de la modernidad. 


El paso del avión de reconocimiento del FUNAI, lejos de provocar terror en los habitantes del poblado, les infundió el coraje suficiente para tratar de acribillarlo a flechazos. No debe de ser la primera vez que el sonido de los motores fractura la apacible tranquilidad de la selva por aquellas latitudes.


La FUNAI calcula que aún quedan unas 70 tríbus aisladas en toda la Amazonia, y no se escatiman esfuerzos para lograr que las reservas creadas para su supervivencia, sean respetadas. Pero los cálculos son con toda seguridad erróneos, y quizá sean más numerosos aquellos que han decidido seguir viviendo ajenos al mundanal ruido, y al cáncer de la civilización moderna. Aún disponen de miles de hectáreas de densa selva tropical, que por la naturaleza del estrato edáfico y sus caprichosas particularidades geofísicas, jamás serán susceptibles de ser mancilladas y envilecidas por el hormigón u homogeneizadas por una monótona sucesión de hectáreas destinadas al cultivo de soja, transgénicos o al pastoreo de reses. Sólo allí, seguirá predominando la ley del infierno verde, hasta el fin de los tiempos...o hasta que el cambio climático siga su curso y desertifique lo que quede del amazonas.


Amazonia indómita Occidental, 7º 51'05.10 S  70º 23'13.01 O


lunes, 19 de diciembre de 2011

Peregrinación al Este

Con alegría y entusiasmo debe de andarse el camino. Con especial ilusión y meditada preparación psicológica, si se trata de un viaje que podría prolongarse por varios meses. Por experiencia propia, sé que no resulta nada fácil establecer una rutina de 10 horas diarias caminando. Los momentos difíciles y complicados no escasean, y se sufren penurias de todo tipo, siendo las peores de estas las relacionadas con el cansancio y las lesiones, el frío y el hambre, y por encima de todo, el desánimo. Sin embargo, también he podido comprobar las ventajas que supone dar el llamado "salto al vacío", sin el amparo de hoteles, albergues o alternativas de transporte de por medio. El viaje del caminante trotamundos, peregrino o montaraz, se caracteriza fundamentalmente por alejarse, en la medida de lo posible, de los circuitos turísticos. Es basicamente un viaje austero en lo material, vitalista y espiritual, que persigue la esencia natural y humana, estrechamente vinculado con el sacrificio diario y los impulsos del alma. Es por lo tanto un viaje no exento de riesgos y tribulaciones, que aspira a convertirse en odisea u aventura, como mínimo. De lo contrario, no se realiza, y difícilmente puede soportarse sin este particular enfoque.


Zakynthos, Grecia Occidental


En cualquier caso, no es necesaria una elevada suma de dinero, por muchos kilómetros, regiones o países que el viajante desee transitar, y además el viaje es libre, y por lo tanto, está sujeto a múltiples variaciones. Por ello, es recomendable realizarlo en solitario, ya que se obtienen infinidad de ventajas: el aprendizaje interno, la meditación trascendental, una mayor libertad de acción individual y una menor dependencia de terceras personas, y en caso de perseguirse un objetivo social, no hay mayor imán y atractivo de cara a los demás viajeros y lugareños, que la independiente soledad en la aventura. Fisicamente, y con una alimentación y descanso adecuados, los cambios en el organismo comienzan a notarse a las dos semanas, y con posterioridad a la aparición de ampollas y otras lesiones cutáneas, se basan en una mayor resistencia ante las inclemencias y los infortunios, que de diversa índole, puedan presentarse en el camino, así como en un desarrollo acelerado de los instintos de supervivencia. Por lo demás, el peregrino suele ser respetado y bien acogido, siempre que sus intenciones sean puras, o al menos claras en el trato con los nativos. 


Evisa, pueblo de insurrectos corsos, que contrario a las habladurías y advertencias que me hicieron acerca del trato de sus gentes, terminó abriéndome las puertas con generosidad y afecto.


Por otra parte, los accidentes a veces son inevitables, aunque muchas veces formen parte del propio viaje, y terminen llenándolo de fundamento. Los choques con la fauna local dependen muchas veces de la actitud del propio peregrino hacia los animales que puedan cruzársele por el camino, aunque desgraciadamente nada puede hacerse contra los mosquitos y las picaduras de insectos o reptiles venenosos. En estos casos, más vale prevenir que curar. Si algo he podido comprobar, es que los pequeños detalles, a veces pueden salvarte la vida. Hacer acopio de frutos secos, llevar como mínimo un litro de agua de forma permanente, una manta térmica, o disponer de una linterna con dinamo cuando no hay más remedio que andar de noche, pueden terminar por ser determinantes. 


"Mi casa", en las cercanías de Carghese. Una excepcional tienda de campaña italiana, que ocupa el equivalente a media caja de zapatos..


La comida no es excesivamente cara, y la fruta se puede recolectar en las campiñas o comprándola en pueblos u aldeas. Por lo demás, sólo hay que cargar con lo estricto y necesario, sin llevar apenas mudas (procediendo al lavado de las mismas en arroyos o ríos) ni exceso de equipaje, y procurar viajar entre abril y octubre, por la incomodidad que supone pernoctar en la naturaleza cuando hace frío o llueve. Es por este último motivo por el cual debo demorarme hasta finales de marzo, para iniciar mi largo periplo. Este es el itinerario más o menos previsto, y que pretendo recorrer estrictamente a pie, previo entrenamiento con marchas por la sierra de Madrid, durante los meses de enero y febrero. 


En verde, he dibujado un itinerario alternativo con objeto de recorrer Sicilia, con punto intermedio en Zakynthos (Jónicas Griegas). La duración del viaje oscila, salvo imprevisto, entre las 12 y las 16 semanas.





 "El camino del peregrino es de paso corto, y vista larga"

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Refugios de montaña

Mi poza favorita en la Pedriza, a unos 200 metros de "Los Chorros". Octubre 2011


En el llano, allí donde tiene lugar la frenética y malparada actividad humana, no hay apenas espacio o lugar en el que reine la quietud y la paz. Dicen que es allí donde el diablo se ampara en el anonimato de miles de seres, que caminan con pesarosa y sufriente celeridad, confundiéndoles con sus mercaderías y proyecciones de vida fundadas en un instaurado y socializado sueño de vida. Sueño arraigado con la fuerza y con la ferocidad que proporciona el miedo a lo desconocido, inoculado desde la noche de los tiempos en el inconsciente de la mente colectiva.


Camino de Los Chorros, Octubre 2011


Lejos de la burbuja humanoide, el sueño artificial se deshilacha irremediablemente, perdiendo todo su sentido. La naturaleza no entiende de inopia social. Ella es inalterable en su eterna sucesión de ciclos cambiantes, y se encuentra en constante movimiento. Su esencia misma es la del caudaloso torrente que fluye río abajo, montaña abajo, y que parece buscar al hombre para transmitirle el secreto de la vida. Pero este le hace caso omiso, tal vez ni siquiera le escuche, sumido como está en su letargo cotidiano. 


El Dr.Enesla, asiduo lector de este blog, pensativo en un remanso del río


Otros sin embargo, escuchamos esta llamada y nos adentramos en la soledad de la montaña, donde a veces tiene lugar una dura lucha interna que tememos enfrentar. A medida que el hombre asciende camino a la cumbre, sus letárgicos demonios parecen evaporarse, y todo su ego, prejuicios, temores internos, proyectos e ideales utópicos, y demás capas que conforman su programada y condicionada vida, terminan por desintegrarse. Por fin, en su parte más elevada, tiene lugar la más perfecta y divina representación del paisaje, que ordena el rompecabezas mental de su observador, infundándole respeto, humildad y sabiduría. Sólo desde allí puede atisbarse, si se escudriña con detenimiento, una oleosa y negra mancha en el horizonte, que pervierte momentáneamente la imagen del orden natural más perfecto. Esa mancha, es una metrópoli en la que reinan el caos y la confusión. Esa mancha, se llama Madrid.


Charca Verde, un soleado y tranquilo día de mayo de 2011

jueves, 27 de octubre de 2011

Valsaín y el cine

Siempre he tenido un vínculo extraordinariamente estrecho con el cine, particularmente el género histórico, épico y de aventuras. A veces pienso que mi alma recuerda vidas pasadas que se oponen y rozan asperamente con la modernidad de hoy en día. A veces, incluso me da por pensar, aunque más que pensar, sentir, que debería de haber nacido en otra época, por la cantidad de mundos paralelos que creo en mi imaginación y en los que me siento completamente inmerso, cada vez que caen en mis manos un buen libro de historia o una película antigua.




Si he de hablar de películas, tengo especial predilección por todas aquellas rodadas en la España del siglo pasado. Supongo que la fusión del buen cine y los paisajes de ensueño de nuestra geografía, le dan un punto extra a toda la emotividad que me despiertan cintas cómo "La caída del Imperio Romano" y "El Cid", ambas superproducciones sesenteras de Anthony Mann, o "Conan el Bárbaro" de John Milius (1981). La particularidad de estas tres, es que fueron parcialmente rodadas en las inmediaciones de Valsaín, muy cerquita de Madrid, y en un entorno natural salpicado por impresionantes pinares y bañado por el Río Eresma, que por mi condición de geógrafo, debería de conocer y no conozco.





Así que mañana, aprovechando que dispongo de un día libre, he tomado la determinación de hacer una expedición por toda la zona con objeto de encontrar estos lugares, que para mí son más que un santuario, por doble motivo: cine y naturaleza salvaje. Podré así rememorar el discurso de Alec Guinness, en el papel de Marco Aurelio (La caída del Imperio Romano), ante los cónsules y gobernadores de su vasto imperio en el inmenso decorado de escayola construido en La Perdiguera, o la disputa a latigazos entre Livio (Stephen Boyd) y Cómodo (Christopher Plummer) lanzados en sus cuádrigas a toda velocidad por las pistas forestales de la zona. Y si tengo suerte, quizá encuentre la parte del río donde Ballomar y sus bárbaros tienden una emboscada a Cómodo y a su columna de legionarios-gladiadores, o los restos del "Poblado de Hundra", en el paraje de Los Asientos, donde fue construida la aldea bárbara en la que el joven Jorge Sánz contempló impactado cómo Thulsa Doom decapitaba a su madre en  "Cónan el Bárbaro".




Más tarde, y si aún dispongo de tiempo y luz, me acercaré a un paraje conocido como "los rodajes", próximo a Manzanares el Real, donde se filmó una lograda batalla que pongo a continuación, en la que participaron más de 5000 extras, y que hizo las veces de territorio armenio. Sin duda, la industria de Hollywood y su deslocalización temporal contribuyó enormemente a dinamizar la economía de todos estos pueblos durante los años 60, 70 y 80, con infinidad de producciones cinematográficas. El bajo coste de producción, sin embargo, contrasta de forma insultante con los maravillosos paisajes madrileños, que enriquecieron notablemente la calidad de sus películas.







jueves, 20 de octubre de 2011

Destrucción Ecológica Intencionada

Tras décadas de retroceso alarmante y contaminación de los ecosistemas terrestres, celebraciones de Cumbres de la Tierra Internacionales, como la de Río de Janeiro en 1992 y Johannesburgo en 2002, o del clima como la de Copenhague en 2010, y la difusión imparable de este grave problema por parte de múltiples organizaciones ecologistas (compradas y financiadas por el poder), ha quedado claro que, a los poderes económicos que controlan el mundo no les importa en absoluto el destino de la biodiversidad planetaria, y todas las medidas acordadas sólo han servido para hacer el paripé ante la opinión pública, quedando en papel mojado  y poniendo de manifiesto una vez más que el único objetivo se enmarca dentro del crecimiento económico competitivo y expoliador de los recursos. No sólo no les importa arrasar la naturaleza, sino que parecen perseguir su deterioro a conciencia, con objeto de trazar con mayor facilidad su plan de sometimiento capitalista mundial. He aquí las razones lógicas que llevarían a seguir implementando estas malas prácticas:


  • La desaparición de la naturaleza y el aumento de la contaminación, convierten a los individuos en entes aún más dependientes del sistema económico capitalista para su supervivencia, mediante la homogenización, urbanización y acotamiento de los espacios naturales, favoreciendo la generación de nuevas formas de lucro, por el consumo creciente de medicamentos y prestaciones médicas a consecuencia de la contaminación y las enfermedades mentales. 

  • La naturaleza constituye una referencia del orden cósmico supremo y universal. Este orden es perfecto, armónico y bello. La contemplación de su belleza es considerada subversiva por las élites, ya que encaminan al individuo a rechazar la fealdad de las zonas urbanizadas y a dudar del orden social que interesa que permanezca como su única referencia. La urbanización del medioambiente permite ubicar a la población en un espacio totalmente controlado en el que el individuo se encuentra inmerso en una proyección del orden social dominante. La fracturación imparable y transformación del paisaje con fines económicos, deteriora a su vez la imagen del mismo, destruyendo corredores naturales indispensables para las especies animales, y acelerando su extinción. 

  • La contemplación de la naturaleza incita al sueño astral e intensifica o despierta la vida interior de los individuos, desarrollando una sensibilidad propia así como su libre albedrío. Este proceso rompe con la dependencia física del consumismo mercantil y le desvía de la programación mental a la que está sujeto, destinada a controlar su mente e idiotizarle. La  vida en la naturaleza promueve en la mente de su benefactor la idea de sociedades alternativas, fundadas sobre otros valores que nada tienen que ver con la usura y el capital.




Resumiendo, la naturaleza estimula el proceso del despertar espiritual en los seres humanos, lo que les conduce a adquirir consciencia de si mismos y de las circunstancias no sólo propias, sino ajenas. Esto rompe completamente con las pautas del condicionamiento social y el sistema de valores imperante dentro del sistema capitalista. Por lo tanto la naturaleza, y el modelo alienante e inhumano sistémico, son incompatibles. Esto lo saben las élites, y por ende siguen adelante con sus planes destructivos y transformadores del medio, siguiendo una lógica fría, competitiva y puramente economicista.




viernes, 7 de octubre de 2011

José Padilla, el alma de Ibiza




Afortunadamente no todo es gris en este mundo. Siempre nos quedará la música del padre del chill out baleárico, probablemente el mejor del mundo, el dj residente en Café del Mar y productor José Padilla. Algunos de sus temas, son la expresión materializada en sonidos de la simbiosis armónica entre el espíritu humano y la naturaleza, en este caso la que aún se conserva en determinados lugares del mediterráneo occidental, ensuciada parcialmente por los excesos del desarrollo urbanístico y la presión turística estival. Padilla llegó a Ibiza en 1975, para finalmente quedarse. No es de extrañar, si nos imaginamos con qué paraíso virgen se topó en aquella lejana fecha de mediados de los setenta: Naturaleza en estado puro, que sin lugar a dudas embriagó sus sentidos, sirviéndole de inagotable fuente de inspiración. Algunos de sus temas son el alma viva de estas islas, que aún resuena con fuerza a través del talento innato de este hombre para la música.




viernes, 20 de mayo de 2011

Las áreas intersticiales, últimos vestigios de biodiversidad metropolitana

Aparecen en la confluencia de autopistas, en los nudos de las grandes vías de comunicación, o en las cunetas de las carreteras. Aisladas en la marea urbana, y rodeadas por un incesante y ruidoso flujo de transportes, estas pequeñas zonas verdes constituyen los últimos reductos de vegetación  y vida salvaje que podemos encontrar en las grandes ciudades y en sus áreas periurbanas, fundamentalmente en estas últimas, donde la transición del campo a la ciudad, aún no ha terminado de consolidarse. Algunas son de pequeño tamaño, longitudinales y estrechas, de apenas unos pocos metros, sin embargo hay otras mucho mayores ,que pueden llegar a ocupar superficies de una hectárea o más.


A veces, suelen estar salpicadas por inmensos carteles publicitarios que anuncian la cercanía de una gran superficie comercial, la marca de una bebida alcohólica, o algun móvil de última generación, pero por lo general, preservan su pureza, y permanecen completamente  ajenas y ciegas frente a la frenética y bulliciosa actividad humana que les rodea por todas partes. Imagino que será mutuo, pues poca gente les presta atención. Quizá por ese motivo, con frecuencia aparecen sucias y abandonadas. Quizá también por ello, a mi me resulten tan atractivas, pues a pesar de la contaminación acústica circundante, uno puede adentrarse en ellas sin que nadie le perturbe, ya que la gente prefiere acudir en masa a los parques. No obstante, siempre es más fácil que cruzar tres carriles o saltar una valla..

Allí disfruta uno sintiéndose cómo en el campo, especialmente ahora en primavera , y tras las lluvias de las pasadas semanas, ya que se encuentran cuajadas de flores, gramíneas, y leguminosas de toda clase que te llegan hasta la cintura si te descuidas. Además de abejorros, y saltamontes que van saltando a tu paso, si te introduces lo suficiente, puedes aislarte del mundanal ruido, gracias al inquieto grillerío que desde principios de mayo puede escucharse inundando de sonido todas las campiñas. Personalmente, necesito el canto de los grillos. Algunos estudios señalan que en la actividad cerebral y para una correcta comunicación neuronal, son necesarios los ultrasonidos. Estos están presentes en los armónicos altos de los grillos y de los pájaros, y la ausencia de este sonido en los grandes entes urbanos, podría ser el responsable de enfermedades degenerativas de nuestro tiempo como el Alzheimer. Es dificil escuchar grillos en las ciudades, pero no en estas  áreas que resisten heroicas el impasible avance en mancha de aceite propio de la ciudad difusa, y donde parece que el tiempo lleva una eternidad detenido.


Tengo que reconocer, que siempre he sentido fascinación por estas manchas de vegetación, y he tenido la ocasión de sentirme muy unido a ellas, por diversos motivos: en primer lugar, su sola presencia provoca que mi corazón se regocije, además de relajarme y conectarme con la naturaleza. En segundo lugar, he visto el triunfo de la vida y la lucha de algunas especies, que a pesar de verse arrinconadas y rodeadas por una selva de hormigón, siguen permaneciendo y resistiendo estoicamente los embates del progreso y la modernidad. Hace dos años, en el nudo de manoteras, lugar en el que la M-11 y la M-30 se entrecruzan, dejando unos pequeños huecos donde crecen matojos y pequeños pinos, pude ver asombrado mientras tomaba la curva en dirección M-30 sur, una familia de unas 4 o 5 liebres, conviviendo en un lugar tan minúsculo, que no pude  por menos que sentir pena por ellas, pero también una mezcla de alegría, orgullo y admiración por esa muestra de raza, y bravura, plantándose sin miedo ante la infamia humana.

Aquí viven o vivían (círculo superior), una familia de liebres salvajes. De haberme convertido en lobo, jamás les hubiera atacado...


Por último, y en tercer lugar, le debo la vida a un área intersticial. Una oscura y lluviosa noche de noviembre pasado, a escasos metros del nudo de manoteras, perdí la consciencia durante unos segundos mientras conducía a 80 por hora saliendo de la M-30, precipitándome al vacío y a la incertidumbre. De no haber sido por la resistencia que ofrecieron una inmensa retama y una sucesión de arbustos, que afortunadamente frenaron el vehículo, hubiera sido embestido por el tráfico que circulaba por la M-11, y no quiero ni imaginarme cuales hubieran sido las consecuencias. Cuando recobré el conocimiento, salí del coche aún aturdido, y lejos de llamar a la grúa, me perdí durante una hora en la espesura de un bosquete cercano, ebrio de felicidad por estar vivo. Quiero pensar que la madre naturaleza me brindó una oportunidad por las atenciones que le profeso.