viernes, 11 de mayo de 2012

Cambiar las cosas

Algunas personas que se mantienen en la sombra del anonimato, me critican el hecho de criticar el mundo y la sociedad, sin dar alternativa alguna de cambio. Pues bien, considerando que es prácticamente imposible cambiar este sistema, daré las pautas por las cuales, en mi opinión, creo que no cambia o está lejos de cambiar, al menos, a gran escala.


"La sociedad" (Victor Safonkin)


-El sistema no cambia, en primer lugar, porque se carece de masa crítica activa para cambiarlo.


-El sistema no cambia porque la gente sigue votando en las elecciones autonómicas y municipales, al mismo dragón bicéfalo constituido por dos partidos únicos que se reparten el poder, que son PP y PSOE, que son lo mismo y juegan a lo mismo, a la oposición sucia y programada y al mareo constante cada 4 u 8 años. Y son lo mismo y la misma basura, porque sirven a los mismos intereses, pero con distinta careta. Son la misma mierda al servicio del capitalismo neo-feudalista corporativo actual. Y sino, que se lo pregunten a los chinos y a su contaminado país y sociedad atea-comunista-capitalista de corte orweliano, próximo ejemplo a seguir dentro del nuevo orden mundial del capital.


-El sistema no cambia, porque aquellos que cuestionan el sistema y lo tildan de anti-ético, inmoral, tramposo y dictatorial, son llamados conspiranoicos en cuanto hablan acerca del terrorismo de estado creado por los servicios secretos de inteligencia globales o acerca de la sociedad del miedo instaurada a conciencia, las sociedades secretas así como su agenda global y los planes para reducir la población mundial, la masonería o el jerárquico sistema piramidal que tenemos (tienen los codiciosos sistémicos) por encima, etc..Esta información "no oficial" es siempre puesta en cuarentena por la gente que prefiere seguir creyendo lo que les cuenten en los medios "oficiales". La realidad es que las casas reales siguen ahí por la gracia de dios, y los jerarcas financieros también, creando guerras, generando enfrentamientos y miseria, y en definitiva, divirtiéndose con el mundo como si del juego del Risk se tratase.


-El sistema no cambia porque la mayoría de las personas sigue albergando una pobreza interior terrorífica y una espiritualidad nula o cuasi nula, que necesita ser suplida constantemente con bienes de consumo y un estatus de riqueza o posición social determinada, de cara a la galería, pero siempre de puertas hacia afuera. Soy independiente porque trabajo 10 horas al día y puedo pagarle la hipoteca de mi casa y la letra del coche al banco, y aún me sobra. Estoy muy feliz. Esto es el mayor sinsentido y un síntoma claro de estupidez y ausencia de libertad. Síntoma de que se está tirando también la vida por la borda con trabajos esclavos que en el 90% de los casos no son del agrado de sus beneficiarios, cotizando para Papá Estado durante toda la vida activa y tirando por la borda los mejores años de salud física y mental de un ser humano, que son rápidamente cercenados. Papá Estado sigue a su vez, por detrás de la mesa, llevando a cabo las mismas barrabasadas y sirviendo a la misma élite financiera. Es una pescadilla que se muerde la cola en un sistema que se retroalimenta constantemente con la estupidez propia, de la cual se benefician solo unos pocos.


- El sistema no cambia porque se promueve constantemente la guerra de sexos. La familia, como estructura de fuerza y unión ante los avatares y problemas de la vida, ha quedado relegada a la altura del betún. El individualismo, el egoísmo y la soledad, por lo tanto, no dejan de crecer, mientras el capitalismo se frota las manos viendo la debacle, pues así somos mucho más manejables y consumistas, consumiéndonos además  los unos a los otros.


-El sistema no cambia porque la gente ha caído en la resignación, el servilismo y en la abulia mental y está cada día más atomizada, desustanciada y deshumanizada. Porque sigue soñando despierta, adorando promesas de vida irrealizables o instauradas en el subconsciente colectivo, creadas mediante la imposición de infinidad de médiums y condicionadas estrellas del mundo de los deportes o el celuloide, que creen vivir seguras en la cresta de la ola.


-El sistema no cambia porque, según el gobierno, hay que darle seguridad y solvencia a los mercados y no los mercados darle seguridad y solvencia a la gente. Los mercados siguen valorando a los seres humanos como números y no como seres humanos.


-El sistema no cambia porque la droga y el tráfico de armas son lucrativos negocios promovidos y regulados por el poder.


-El sistema no cambia porque la gente no viaja, y si lo hace, viaja dentro de un paquete turístico sin enterarse un ápice de lo que ocurre fuera de su país o de su complejo hotelero o Resort 5 estrellas.


-El sistema no cambia porque la gente no lee y ve demasiado la televisión.


-El sistema no cambia porque muchas personas siguen viendo a los animales y a la naturaleza como un recurso y no como sus propios hermanos o su propia envoltura vital, respectivamente.


-El sistema no cambia porque la gente sigue cogiendo el coche en vez de usar el transporte público, o usa el transporte público para ahorrarse 200 metros caminando. De este modo el modelo energético predominante sigue siendo por fuerza o masa crítica determinante, el de los combustibles fósiles, y las petroleras siguen llenándose de dólares los bolsillos mientras expolian y contaminan lo que pertenece a los pueblos libres, que hace décadas dejaron de ser libres.


-El sistema no cambia porque la gente sigue pagando impuestos a un estado monstruoso que ya no responde más que a los intereses globalistas de unas pocas corporaciones y monopolios de capital, que juegan al casino con la bolsa y usan los bancos para seguir expoliando el mundo, creándose dinero de la nada que no responde a un valor real o a bienes tangibles reales, y que sólo les beneficia a ellos mismos, arrastrando a la pobreza a miles de millones de seres humanos, con cuyas vidas, también juegan.


-El sistema no cambia, definitivamente, por ausencia de consciencia personal, en su mayor parte, y conciencia de la realidad, por otra parte, esta última cada vez mayor gracias a internet, el último reducto de libertad dentro del sistema. Veremos a ver por cuanto tiempo.


-El sistema no cambia porque la gente es gilipollas y obedece a todo lo que se les pide.


Una vez tienes conciencia y consciencia y sabes como funciona este podrido mundo, no necesitas más que rodearte de amor y  de un entorno lo más saludable posible, aprendiendo a compartir e intercambiar ideas y conocimientos, creando para los demás y no para ti mismo, acercándote a la naturaleza comprendiéndola y estableciendo una sinergia equilibrada con la misma. Muchos no podemos implementar todas estas nuevas prácticas o se nos hace muy complicado, porque la inmensa mayoría está aún viviendo en deuda con el planeta, arrasando con los recursos o especulando  con la energía, el precio de la vivienda o el del suelo, por poner algún ejemplo, lo que impide que los pocos que estamos a disgusto (con consciencia y conciencia), podamos asentarnos o vivir en paz, sin que otros estén constantemente intentando convertir en dinero todo lo que tocan, arrinconándonos cada vez más.


Para terminar, esta es la entrevista ficticia que Ácratas (www.ácratas.net), le realiza a un también ficticio sinarca financiero internacional, aunque no por ello deje de representar una incómoda verdad.


Entrevistas Improbables

Ehud Silbermann, sinarca financiero internacional




Nos hace pasar el gran personaje, al que llamaremos Ehud Silbermann(*), aunque se llama de otra manera, claro, a su despacho en el corazón de la City de Londres. Nos acomoda y nos ofrece té. Nos lo sirve una vertiginosa rubia nórdica de piernas largas, frías y rectas sobre tacones como estalactitas. Desaparece dejando tras de sí un rastro de Rive Gauche.

—Gracias por el tiempo que nos dedica, señor Silbermann. 

—Les recibo porque les leo, y ustedes son de los pocos escogidos que nos entienden, ¿no es verdad? ¿Cómo pueden ser ácratas, en vez de banqueros? ¿Cómo desperdician así el futuro? En fin...

—Cosas de la educación recibida, anárquica, quijotesca, española. Pero háblenos del SFI...

—En eso ustedes cometen un error. Califican al conjunto de los que ostentamos el poder mundial como Sanedrín Financiero Internacional. Pero no todos somos judíos, ¿no es verdad? La mayoría sí, pero no todos. Por lo tanto, debieran ustedes cambiar su cantinela inexacta por otra que es absolutamente cierta. Y no hay necesidad de alterar las siglas SFI que han acuñado ustedes con tanto acierto. Pues el nombre preciso es Sinarquía Financiera Internacional. La mayor parte de los sinarcas somos judíos, claro. Pero los hay gentiles,¿no es verdad? Por ejemplo, los ejecutivos y propietarios de la banca Nomura o del Banco de China; o como el español Emilio Botín, o ciertos ejecutivos del Deutsche Bank —aunque su CEO, Ackermann, lo es, por supuesto—. ¿Sabía usted que el Deutsche Bank forma parte de la exclusiva élite de los bancos propietarios de la FED? Aunque, quede claro, todos los banqueros gentiles son títeres nuestros, lo mismo que todas las sociedades masónicas mundiales son títeres de la B'nai Brith. Harán lo que les digamos con tal de seguir ganando dinero, ¿no es verdad? Y saben que si alguno se ensoberbece en demasía, y trata de salirse del sendero trazado, lo fulminaremos, ¡como fulminamos hace tres años y medio al mismísimo Lehman Brothers, que fue uno de los bancos fundadores de la FED en 1913!

—Son ustedes unos grandes desconocidos, ya lo sabe, señor Silbermann. Hay quien hasta se cuestiona si son ustedes humanos...

—Sí, sí, es bizarro(**)... En cuanto a la sociedad, e incluso los medios de comunicación especializados, la prensa salmón sobre todo, ninguno comprende los mecanismos básicos de lo que hacemos. Mejor, ¿no es verdad? El acuerdo con el presidente Clinton de 1999(***), quien prohibió legalmente la regulación de los derivados financieros, nos permitió crear desde la FED dólares en una cantidad nunca antes imaginada: más de 1.600 billones contra un PIB mundial anual de solamente 65 billones y un valor total de las empresas cotizadas en las diferentes bolsas del mundo de 85 billones. Ustedes son de los pocos que lo entienden, ¿no es verdad?

—Sí. Y es una cifra espeluznante, despendolada. 

—No tanto. Cada dólar comprometido en un producto derivado financiero, un colateralizado de acciones o divisas, ha tenido que ser antes intervenido, contabilizado por nosotros. ¡Y aún podríamos crear mucho más dinero, si el mundo lo aceptara! Pues, fíjese, si la deuda pública norteamericana es de 15 billones, la FED —que somos nosotros, ¿no es verdad?— tiene derecho a emitir paralelamente hasta 7 veces esa cifra. Y luego, como al prestarla regresa tras las transacciones oportunas a nuestros mismos bancos otra vez, y vuelve a ser prestada reiteradamente, acaba por multiplicarse hasta por 50, que es la inversa del coeficiente de encaje bancario actual. ¡Eso representa 5.250 billones de dólares! En lo que va de siglo XXI sólo hemos fabricado el 30% del máximo al que podemos llegar. De momento, ¿no es verdad? Y cada año, el gobierno norteamericano nos demanda 3 billones más para cubrir su imparable déficit público, lo que representan un crecimiento máximo de dinero otros 1.050 billones anuales. Es imposible que hagamos tanto dinero sin que el dólar estalle y se desmorone en los mercados. Pero no hay que asustarse: aún nos queda mucho margen de seguridad, ¿no es verdad? 

—El gobierno de los EEUU les entrega, como contravalor del préstamo, un acta o pagaré que ustedes guardan en sus cajas de seguridad. Y contra el que pueden emitir deuda pública norteamericana. Pero ¿qué hay del resto de lo que inventan?

—Cada dólar nuevo ha sido creado por nosotros de la nada y, multiplicado después, prestado a interés con la garantía de propiedades de los prestatarios en todo el mundo, tanto de activos empresariales como de tierras, minas o inmuebles. Ya ve: tenemos hipotecado al mundo entero por valor de 1.600 billones de dólares a cambio de papeles privados que otorgan derechos sobre activos financieros, la mitad de ellos, tóxicos. Ahora los prestatarios no pueden no ya devolvernos los créditos, sino pagar siquiera los intereses... Sabemos que los bienes que aseguraban nuestro dinero no valen lo que les prestamos. Pero eso no importa, pues menos aún nos ha costado el papel para manufacturar el dinero, o el impulso eléctrico que lo ha creado en la pantalla de un ordenador, ¿no es verdad? 

—Aunque sabemos la respuesta, déjenos preguntarle, señor Silbermann, ¿cuál es su empeño en mantener estreñidos a todos los inversores y ahorradores del mundo?

—No es nuestro único objetivo desvalijarlos a todos ellos, sino que también es necesario para, agostando la recaudación de impuestos, aniquilar a los estados que, al rescoldo del crecimiento empresarial de estos últimos años de abundancia crediticia, se han entrampado con una insensatez que demuestra que la clase política es absolutamente incompetente para velar por los intereses de sus naciones respectivas, lo mismo que la clase técnico-funcionarial que la asesora —al margen de nosotros mismos, que, como Bernanke o Geithner y el lobby judío en Washington, a ambas clases embaucamos y corrompemos cuanto conviene a nuestros fines—. Por eso no hemos producido más dinero que esos 1.600 billones, y hemos desatado la crisis global en 2007 tan sólo retirando de la circulación un triste billón de dólares. El efecto desmultiplicador, con el correspondiente credit crunch desencadenado, ha sido demoledor, ¿no es verdad?

—Pero las consecuencias...

—Evidentes: Los estados, financieramente yugulados, para resistirse a su propia ruina inevitable, necesaria, se revuelven ahora contra sus ciudadanos, desmontando las consolidadas conquistas sociales de las clases trabajadoras de dos siglos, legislando atrocidades que coartan incluso los derechos humanos individuales y colectivos fundamentales —como el de expresión o el de huelga— y reprimiendo violentamente cualquier intento de oposición, ¿no es verdad? Nos harán el trabajo sucio antes de rendirse también ellos y caer bajo el dominio de las empresas transnacionales, que son el poder futuro, y están ya todas bajo nuestra influencia, pues poseemos las 147 empresas clave, la mayor parte de ellas bancos, que controlan accionarialmente al resto de las 1.400 multinacionales más importantes del mundo: energéticas, alimentarias, farmacológicas, armamentísticas, navieras, etc.

—Nadie escapa a los largos colmillos del Vampiro...

—Jajajaja, sí, por supuesto... Sólo China y Japón quedan relativamente fuera de nuestra égida, pues la raza amarilla desconfía de nosotros, y no podemos pasar desapercibidos entre ellos como lo hacemos entre los blancos caucásicos, arios, mediterráneos o eslavos, ¿no es verdad? La lección que el año pasado le dimos a Japón, no obstante, haciendo estallar un artefacto nuclear frente a su costa, que provocó un tsunami, y atentando simultáneamente contra el programa informático de la Central de Fukujima, una instalación General Electric, para que se detuvieran las bombas de refrigeración, les obligará a pensárselo dos veces antes de osar salir del ámbito de nuestra influencia financiera, ¿no es verdad? No comprar deuda norteamericana y británica cuando se lo ordenamos cuesta valiosísimas propiedades y millones de vidas como efectos de la tercera bomba atómica de la Historia —fue una bomba sucia esta vez— lanzada por EEUU sobre territorio japonés.

—Sinceramente, ¿qué futuro nos espera a los habitantes del planeta Tierra, señor Silbermann?

—El futuro está decidido: las clases asalariadas, trabajadoras y humildes, lo producirán todo, aunque consumirán sólo de acuerdo con sus sueldos de esclavos. Las clases acomodadas disfrutarán de los artículos de lujo y acumularán dinero y acciones que financiarán a las multinacionales para su expansión absoluta, global e imparable. En el futuro, en vez de ser uno nacional francés, norteamericano, alemán o ruso, será un 30% de Coca-Cola, un 20% de Bank of America, un 20% de Boeing, un 20% de Kraft Foods y un 10% de Loewe, ¿no es verdad? Como lo somos nosotros, que nunca tuvimos otras patrias que ésas, aunque fingiéramos ser franceses, norteamericanos, alemanes o rusos.

—Pero el estado de Israel...

—¿El estado de Israel? ¿Pregunta que si desaparecerá el estado de Israel como el resto de los demás estados? Verá: Incluso el estado de Israel es sacrificable. Pronto, Jerusalén será un centro espiritual universal. Un gran parque temático y nada más, como Auschwitz, ¿no es verdad?. Nunca ha sido otra cosa, por más que crean lo contrario esos furibundos sionistas, masacradores de mujeres y niños palestinos, genocidas que se creen autorizados por Yahveh para destruir a todos sus enemigos; o esos barbados fundamentalistas ultra-ortodoxos con rizos en las sienes, sombreros negros y peste a cebolla y ajo características de la raza cuando, empecinada en sus lecturas a base de cabezadas atrás y adelante, no lava con la suficiente frecuencia la ropa. Son un hatajo de anormales todos. Los verdaderos dominadores del mundo somos nosotros, ¿no es verdad? Judíos, sí: inteligentes, implacables, educados, pulidos y blancos caucásicos. Y seremos los dominadores del mundo por siempre. Pues el Mesías ha nacido ya. Reside en Londres y ostenta un título de barón otorgado por la Reina de Inglaterra.

lunes, 7 de mayo de 2012

La sociedad líquida

Comprender los problemas que padece nuestro mundo, requiere profundizar a menudo en los patrones de comportamiento que rigen la sociedad actual. Sociólogos como Zygmunt Bauman, acuñaron el término de la sociedad líquida, seguramente con la intención de reflejar una realidad que, como el líquido, fluye y puede cambiar de estado a una velocidad vertiginosa. El nombre en sí hace alusión por lo tanto a una sociedad en permanente transformación, cuya ideología de consumo preestablecida rinde un claro culto a lo nuevo. Recuerdo hace diez años cuando en clase de Geografía Industrial, estudiábamos los ciclos de vida de los productos, sujetos a parámetros de competitividad empresarial y renovación constante: lo que hoy se conoce como la obsolescencia planificada o programada, que tantos recursos demanda y desechos genera, en un mundo cada día más pequeño, interconectado y poblado.






Pero la clave del asunto radica en analizar la génesis. Desde el final de la segunda guerra mundial, el capitalismo ha ido progresivamente canalizando un plan de socialización basado integramente en el consumo, convirtiendo al hombre a su imagen y semejanza, es decir, en un producto de consumo que basa su existencia en el reflejo de los propios deseos que este proyecta. Desde pequeño, el humano se encuentra condicionado y programado para consumir. Está atado a un futuro, en cierto modo, presentizado. Hoy, este deseo infundado va aún más lejos y está cada vez más canalizado a través de las modas y las nuevas tendencias, que usan como soporte la publicidad, y sobretodo y entre los más jóvenes, las redes sociales. 






Ante este panorama, surge una juventud y a la postre una sociedad entera, cada día más moldeable y neofílica, que se cansa con rapidez de las cosas y busca lo nuevo con creciente ansiedad. En palabras de Bauman, la búsqueda activa de la felicidad se basa más en el deseo individual y la acumulación de bienes tangibles, que en la aspiración ilustrada para el conjunto del género humano. Toda esta nueva realidad va aún más allá, pues ya no se trata sólo del consumo de bienes materiales, sino del propio consumo humano, es decir, humanos consumiendo humanos. No es de extrañar por lo tanto, que la transformación y posterior crisis de los valores tradicionales discurra en paralelo con todo este proceso. Estamentos como el de la familia o valores como la fidelidad, la generosidad, o el propio amor se encuentren en vías de extinción, dando paso a otros más acordes con los tiempos que vivimos: ambición, competitividad, egoísmo...Estos nuevos valores casan a las mil maravillas con un individualismo egocéntrico y materialista y una soledad creciente, en un mundo cada día más frío, distópico y tecnocrático en el que todo, humanos incluídos, está sujeto a un interés creciente de índole productivista y económico.


¿Llegaremos a esto?

jueves, 3 de mayo de 2012

La libertad en un mundo distópico

Después de muchos años de oscuros nubarrones ensombreciéndome el espíritu, la vida comienza a mostrarme el concepto de libertad que me corresponde y me ha correspondido siempre, aunque antes fuese incapaz de visualizarlo, y mucho menos comprenderlo. Y lo que he aprendido en este tortuoso e incierto camino, es que la libertad no significa lo mismo para todos. Para unos es fácil de encontrar, basándose en la posesión de materiales o dinero, intercambiables por tiempo, mientras que para otros, consiste en tener ese tiempo para dedicarlo a sus aficiones y deseos. Algunos, y coincido con estos últimos, piensan que la libertad se encuentra en el conocimiento que les brinda el poder de la independencia mental. Sin embargo, de poco sirve el raciocinio de la mente, si esta sigue permutando con un estado emocional alterado, que no comprende a su vecino de más arriba. En mi opinión, la libertad vital significa la unión de ambos, el conocimiento del ser y el conocimiento mental. La armonización del cuerpo físico con el espiritual, o el fluir en consonancia con los dictados universales y la energía que mana no sólo del propio ser, sino también de los demás seres vivos y de la propia tierra.



El coronal o séptimo chakra  es el chakra maestro y el más importante, pues integra los seis anteriores. Esta estrechamente relacionado con la consciencia humana real y divina. Conecta el ser físico con el espiritual  y aporta la conciencia del campo aúrico o cuerpo etéreo y el de la energía universal, ayudando a que esta fluya a través de los demás vórtices energéticos del organismo. Casi todas las personas aún permanecen con este chakra cerrado o sin consciencia del mismo


La mayoría de las personas rigen su vida dejándose guiar por los impulsos instintivos de las emociones, o bien por los dictados fríos y calculadores de la mente, siendo este último grupo cada vez más numeroso. Por ello, sus desarrollos son incompletos, al no haber aprendido a complementar los dos motores fundamentales que determinan la existencia humana y los avatares de la misma. Estas personas se encuentran energéticamente bloqueadas y sometidas a todo tipo de prejuicios que redirigen y coaccionan sus existencias, cerrándoles innumerables puertas y el acceso a la iluminación. Por otro lado, aprender de los recuerdos y de las experiencias que encierra la mente, es basicamente retroceder en el tiempo, pero esto no significa aprender, significa desaprender para volver a cometer los mismos errores del pasado. Por el contrario, conocer la génesis de los impulsos que vienen de dentro y ser capaces también de analizarlos y comprenderlos mediante la meditación y el conocimiento intrínseco de uno mismo, comporta el poner a cero el contador de las experiencias, canalizando mente y espíritu en una nueva y constructiva realidad. Aunar ambos, significa entrar en la consciencia y dar un salto de gigante realizándose como ser humano pleno, pero también significa dar un salto al vacío en el desierto de la soledad, en un mundo con unos parámetros de funcionamiento divergentes, que cada vez le dan más preeminencia al condicionamento mental y a un desarrollo humano puramente mecánico- productivista.




Un nuevo día es una nueva vida, para aquél que ha roto las barreras de este condicionamiento socio-productivo que se alimenta en el miedo al mañana y en la seguridad de lo ya conocido. Y es un nuevo día  inmerso en esta sociedad, basada en la ecología del miedo, la codicia y la competitividad, que sienta las bases de un mundo terrible y distópico, en vez de implementar aquellas que persiguen la utopía o el sueño de vida colectivo. Por otra parte, la consciencia individual es poderosa, pero sólo crea replicantes como los de la película Bladerunner, arrinconados, cuestionados y finalmente perdidos y aislados dentro de una masa impersonal e inconsciente, que acaba por diluirlos. De este modo, son incapaces de realizar cambios visibles en la sociedad, pues carecen de masa crítica suficiente, y siguen permaneciendo como los outsiders del sistema, o, aludiendo a la ciencia ficción, peligrosos replicantes que cuestionan el orden establecido.


El universo distópico de Ridley Scott, en el los Angeles de 2018.


La consciencia colectiva sigue siendo una quimera improbable. Mientras, los replicantes seguimos sumidos en un estado de vida latente, alarmados ante cualquier imposición, poniéndolo todo en cuarentena, moviéndonos inquietos por el planeta, escuchando a la madre tierra, buscándonos constantemente en sus caminos, sacudiéndonos diariamente los temores, interpretando u esperando señales, soñando despiertos, decepcionándonos con la misma rapidez con la que nos ilusionamos, sobreviviendo en la sombra hasta que lleguen los días de la supervivencia o peregrinando en soledad por un desierto existencial, en el que al menos, nadie podrá molestarnos, por mucho que lo intenten.


"...Los Ángeles, la ciudad postcapitalista por excelencia. La lluvia ácida que constantemente cae sobre la ciudad, muestra un medio ambiente urbano profundamente degradado, donde las colectividades han vuelto a Babel, allí donde lenguas y razas se sobreponen pero no conviven. En este marco surge la amenaza del “replicante”, tal vez el nuevo ser social (creado mediante la ingeniería genética) que es bueno para trabajar, pero que se convierte en un peligro a partir del momento que tiene capacidad para actuar como un humano, con sentimientos individuales y libres y, por lo tanto, incontrolables..."
(J.Vilagrasa Ibarz)

jueves, 26 de abril de 2012

Vamos hacía el desastre

Cada vez que salgo a la calle y respiro el clima de creciente y cómoda resignación, u observo los patéticos medios de comunicación defecando falacias informativas, me doy cuenta del enorme problema que crece como la metástasis ante nuestra abúlica y casi testimonial presencia de esquilmados borregos. Es como mirar desde la orilla un inmenso maremoto que se acerca a una costa plagada de infraviviendas hechas con cartón y pantallas de aluminio. Estas viviendas, simbolizan una consciencia colectiva igualmente ínfima y miserable, incapaz de reacción y mucho menos,  de solución alguna, ante lo que se les viene encima. Tenía 20 años cuando explotó la economía argentina y el famoso corralito anegó de miseria el país ultramarino. Un país expoliado, saqueado. Hoy tengo 30, y ese corralito se ha convertido en un símbolo de nuestra sociedad y en una realidad que va tomando forma, amenazando ya al mundo entero, ofreciéndonos un futuro apocalíptico sumido en las tinieblas de la existencia humana. Qué decir de España, abandonada al caciquismo político más abyecto y extrangulador del otrora estado de bienestar, cautiva de una odiosa deuda generada por un vil oligarquía. Hoy son la sanidad, el transporte y la educación los organismos sometidos al garrote vil. Mañana lo será la libertad de expresión o la propia libertad de movimiento físico del indivíduo.


Empieza, el principio del fin...


Hoy, puedo ver con desolación e impotencia, cómo el proceso de la mundialización corporativa llamado Globalización, por culpa del cual esos grupos de gente que veía en la televisión a finales de los años 90 manifestábanse en contra, se ha consolidado y tiraniza ya al mundo entero, homogeneizándolo y pudriéndolo por casi todas partes. Este proceso, mortal de necesidad, está insuflado, día a día, minuto a minuto, por el termómetro de unos mercados financieros cuyo núcleo real son unos bancos usureros controlados por organismos y grupos sinárquicos y tramposos, que absorben con avidez la vida y los recursos naturales de este planeta, dejando tras de sí una estela de muerte, pobreza y contaminación, sin inmutarse un ápice. Y de este modo, las multinacionales siguen campando a sus anchas, invadiendo como células malignas todos los rincones aún libres de este mundo, susceptibles de seguir alimentando una voracidad sin límites propia de un mutante suicida y sin cerebro como es el capitalismo. 


Seattle, 1999.


Lo hacen engañando a sus inocentes pueblos con falsos sueños de éxito, grandeza y desarrollo, seduciéndoles con vanas mercaderías en el proceso, destruyendo sus relaciones mientras les pagan salarios de miseria de un dinero que, cada día que pasa, vale menos y empobrece más, abandonándoles a su suerte en una tierra destruida y corrompida, cuando ya no les necesitan. Y lo hacen, porque no les importa en absoluto la vida humana, ya que carecen de esto llamado humanidad. Sus efectos son como el de las plagas de langostas, arrasando y devorando con rapidez todo lo que encuentran a su paso, movilizándose allí donde los mercados lo dictaminen. Allí donde la oportunidad del proceso especulativo, pueda seguir alimentando el funcionamiento de este cancerígeno sistema.


Nueva Delhi, invierno de 2012


Pero cada vez es más tarde para cambiar las cosas, y los vasallos nos preguntamos cuales serán los próximos planes de este tecno-feudalismo corporativo, regulado por una maquiavélica y huidiza élite que no da la cara, y se refugia tras una guardia pretoriana de acólitos carroñeros y tenebrosos políticos. Los planes no son otros que seguir su huída hacia delante, pues carecen de otra razón de ser, confundiendo y engañando cada vez más, hasta extenuar a la población matándola de hambre en el sur y miedo en el norte. Un norte paralizado y enfermo, sutilmente adoctrinado y expuesto docilmente a los avatares futuros de un sistema a todas luces autodestructivo. La única solución posible de los despiertos, y pronto de los no tan despiertos, es resistir en este mundo cada vez más distópico y terrorífico. Ante la infame y esclava tecnocracia que se nos plantea como alternativa de parca y vacía infraexistencia, sólo puede existir la acracia y la desobediencia civil, hasta sus últimas consecuencias. Hoy ha acabado la vida tal y como la conocíamos. Pero mañana, comienza la supervivencia, y esta también forma parte de la vida, quizá su parte más descarnada y real. Su parte más bella.

miércoles, 25 de abril de 2012

Nikola Tesla y el robo de la energía libre

De todos los científicos del siglo XX, el serbio Nikola Tesla sea probablemente el menos conocido por el gran público, y al mismo tiempo el más temido y censurado de todos ellos. Locura, genio y descubrimientos adelantados a su tiempo, unidos al enorme interés que suscitó entre una élite política y económica que primero le encumbró para después sepultarle en el olvido, son los ingredientes de esta historia y la clave de la verdad acerca de la energía libre. El temor por la enorme relevancia de los avances y descubrimientos de este hombre, no casaron con el ánimo de lucro y control de la minoría, que ocultó para siempre claves y secretos relacionados con la energía de punto cero, basada en el electromagnetismo universal. Patentes, documentos y anotaciones científicas, que quedaron bajo el completo control del FBI a su muerte, o se perdieron durante la segunda guerra mundial cayendo en ambos bandos, o bien fueron subastadas a particulares por los hoteles en los que el científico residió.


“Antes de que pasen muchas generaciones, nuestras máquinas funcionarán movidas por una fuerza disponible en el universo. Hay energía en todo el universo. Estamos dando vueltas en el espacio infinito, con una velocidad inconcebible, todo a nuestro alrededor está girando, todo se está moviendo, en todas partes hay energía. Debe de haber alguna forma de proveernos de dicha energía más directamente. De esa forma, con la luz obtenida del medio, con el poder que deriva de ella, con toda esa energía obtenida sin esfuerzo, de un almacén inextinguible y eterno, la humanidad habrá dado un paso de gigante. La sola contemplación de estas magníficas posibilidades expande nuestras mentes, fortalece nuestras esperanzas y llena nuestros corazones con un supremo placer”

Durante años, Tesla estuvo a la sombra de otro científico, Tomas Edison. De hecho, nada más empezar su brillante carrera internacional, se trasladó a París, donde trabajó a las órdenes de este último en una de sus compañias, la Continental Edison Company. Ya aquí, comenzaría a demostrar sus enormes aptitudes, investigando y desarrollando dispositivos que usaban el campo magnético rotativo. Más adelante se trasladaría a los Estados Unidos, donde trabajó como un esclavo durante 18 horas al día, solucionando los problemas técnicos del ineficaz y envidioso Edison, que no contento con malpagarle, registraba las patentes como propias. Las divergencias del croata con el americano no tardaron en hacerse irreversibles, por lo que en 1886 fundó su propia compañia. El éxito no tardó en llegarle, demostrando en 1891 la transmisión inalámbrica de energía, año en el que además se convertiría en ciudadano norteamericano. A Tesla se le atribuye la invención de la radio, el motor de corriente alterna, la lámpara de pastilla de carbono, el radar, el control remoto, los Rayos X , el descubrimiento de la energía radiante, o los sistemas de propulsión de medios electromagnéticos, quizá esto último, la clave del transporte limpio y eficaz, que derrocaría para siempre el oscuro reinado de los combustibles fósiles.


“La paz universal como resultado de un esfuerzo acumulativo a través de los siglos podría suceder rápidamente, no tan diferente a un cristal que se forma repentinamente en una solución que ha sido preparada lentamente.“Este nuevo poder para conducir la maquinaria planetaria será derivado de una energía que opera en el universo, la energía cósmica, cuyo poder central en la tierra es el sol, pero que esta presente en todas partes en cantidades ilimitadas”


Pero fue su proyecto de la torre de transmisión eléctrica inalámbrica Wardenclyffe, en un intento por demostrar que la ionosfera podía proveer energía eléctrica gratuita para todos, lo que finalmente terminó de tensar  la cuerda que le unía al mundo empresarial y corporativo, rompiéndola. Evidentemente, los que le financiaban, entre ellos el banquero J.P Morgan, no estaban interesados en un invento que no les fuese a reportar ingresos. Desde este momento el proyecto se abandonó y la torre fue desmantelada y vendida a precio de chatarra, cuando aún se encontraba en pleno proceso de rediseño. No contento con esto, J.P Morgan se encargó de desalentar a nuevos inversionistas. De ningún modo iban a permitir que el pueblo norteamericano contase con electricidad, radio y televisor gratuitos.

John Pierpont Morgan (1837-1913)

Tesla no andaba en modo alguno desencaminado. Gracias a su descubrimiento de la resonancia Schumann planetaria, descubrió que la tierra se comporta como un inmenso circuito eléctrico con un patrón determinado de frecuencia, que regula el funcionamiento de todos los organismos vivos. Una especie de latido planetario. Las pretensiones del científico pasaban por disparar ondas a la ionosfera a modo de relámpago, detonando la resonancia, con el fin último de obtener ondas energéticas de baja frecuencia y propagarlas por el planeta. Estas eran capaces de llegar hasta las profundidades marinas, a diferencia de ondas de alta frecuencia usadas por Hertz y Marconi. Además, las ondas de baja frecuencia podrían igualmente alterar el funcionamiento cerebral, según Tesla. Esto ha inspirado no pocas teorías conspirativas que se creen podrían alimentar las bases encubiertas del proyecto HAARP americano, impulsado bajo el gobierno de Ronald Reagan.




En enero de 1943, repudiado, empobrecido y ya anciano, era encontrado el cuerpo sin vida de Nikola Tesla en la habitación de un hotel neoyorkino. Todos sus documentos y propiedades fueron inmediatamente confiscadas, pasando a ser automáticamente secreto de estado. Hoy, casi 70 años más tarde, muchos científicos y personas de consciencia, pretenden sacar a la luz la verdad de este genio, en un mundo dominado por el modelo económico-energético que nos han impuesto las grandes multinacionales y los poderes económicos planetarios. La desilusión y la falta de transparencia, el propio funcionamiento competitivo del sistema y la pasividad ciudadana, unido al temor de las propias élites por las consecuencias que podría conllevar el explotar, investigar e implementar la energía libre, hace que esta siga siendo aún una quimera irrealizable y poco conocida, condenándonos al abismo y a la dependencia eterna. Más aún, cabe preguntarse el por qué los seres humanos tocados por la mano de dios, como el gran Tesla, un hombre que buscaba ante todo el bien de la humanidad, han sido continuamente silenciados o asesinados

lunes, 16 de abril de 2012

Una Sinvergonzonería Regia

Menudo Bribón, exclamarán algunos, canallesco adjetivo que dió nombre a uno de sus lujosos veleros, ante la nueva y ya poco sorprendente noticia, que ha saltado a la palestra de la crispada actualidad social de este lamentable y vergonzoso país: El Rey Juan Carlos se lesiona la cadera, trás una derrochadora y seguramente lujosa cacería en Botswana. Que el rey caza, ya lo sabíamos. Que la casa real tira el dinero en caprichos y ostentaciones varias, también. Para algo cuentan con el dinero de los contribuyentes, el de todos los españoles, cada vez más ahogados y apretados algunos, al borde de la hambruna y sumidos en la desesperación que les ofrece un futuro sin alicientes. 




Por otra parte, esas lujosas cacerías ya no son bien vistas, en un mundo cuya realidad ecológica agoniza ante la barbarie humana. No sólo apestan a sangre y a un asesinato legal que se atreven con descaro en llamar "deporte", reúnen además a la peor calaña social, esa pudiente y altiva clase de señoritos y estúpidos pijos tardofranquistas, transformados ocasionalmente en falsos y malhablados monteros, que justifican su hombría rifle al hombro. Los mismos que siguen defendiendo la Fiesta Nacional y se atiborran a copazos y puros durante la celebración de un derby Barça-Madrid. La misma gentuza que, por desgracia, sigue copando puestos de alta responsabilidad en el mundo empresarial y el de las finanzas. Los ellos mismos autodenominados "de toda la vida". Una pandilla de indeseables mamotretos en toda regla. 






Además, esa costumbre que tienen de pegar tiros, estridentes y molestas estampidas sonoras que rompen la tranquilidad del campo cuando uno se pasea por este, resulta  de lo más incómoda, molesta e innecesaria, por mucho que Jara y Sedal se empeñe en tratar de demostrarnos lo contrario. Cada uno de estos disparos, aniquila la vida animal de forma injusta y desigual, bajo el pretexto de que las poblaciones "deben de estar controladas". ¿Y vosotros, no deberíais también estar controlados? Si quieren cazar, que lo hagan, pero con un arco y con flechas, a ver que tal les vá. 


¿Que harían el susodicho y su rubiales acompañante con complejo de sota, aparte de cazar?


Desconozco las poblaciones de ciervos o jabalíes, o de liebres y perdices que aún quedan en España, seguramente, cada vez más escasas y estresadas, lo que incide de forma muy negativa en su reproducción. Sin embargo, si de algo estoy seguro, es de que el elefante africano, este sí, se encuentra gravemente amenazado y no se escatiman esfuerzos e incluso vidas humanas para protegerlo, mediante la creación de costosos parques naturales y posterior vigilancia contra insensibles y codiciosos furtivos, ansiosos por hacerse con los colmillos del pobre animal. Quedan alrededor de 500.000, y cada año la caza ilegal, sumada a la "legal" (que es lo mismo exceptuando la presencia de desorbitadas sumas que compran la muerte del elefante), supera con creces los índices de natalidad de este hermoso e inteligente animal. Los expertos y censores de parques regionales estiman que podría extinguirse, de seguir así, en un plazo aproximado de 15 años. El caso del león, es aún más trágico, siendo 20.000 los que aún permanecen en estado silvestre, molestados y alterados en su tranquilidad, al igual que los paquidermos, por hordas de turistas y descerebrados cazadores que contratan estos lujosos y macabros servicios. La muerte, convertida en negocio, como tantas otras veces.




Por ello, que el monarca español, que ostenta el cínico titulo de presidente honorífico de WWF España, se dedique a matar elefantes en semejante tesitura de crisis económica, ambiental y ecológica, ya no sólo nacional, sino global, resulta aberrante, tanto por el precio pagado (alrededor de los 40.000 euros, sólo por el elefante), como por el vomitivo acto de refinado vandalismo del que ha hecho gala. No sólo eso, denota también la ausencia completa de conciencia de este señor, que a su edad, sólo puede explicarse o excusarse en la estupidez o la falta absoluta de calidad humana. Es además, patético y estúpido, de pocas luces, estando la credibilidad y la imagen de la casa real como están, (es decir, por los suelos) que su máximo representante se divierta ofreciendo este bochornoso espectáculo de cara a una opinión pública cansada y enfervorizada, deseosa de despedazar cada error de la élite dominante. Es como arrojarse o caer de bruces ante un populacho enaltecido y violentado, que quiere hacerse con tu pellejo a cualquier precio. Es un sin sentido absoluto, como lo es también que su vasallo, ridículo e ineficaz gobierno de chorizos peperos lameculos, anuncie un recorte del 2% en el presupuesto destinado a dicha Casa Real.

Es como si el valido Francisco Gómez de Sandoval y Rojas Borja, Duque de Lerma, anunciara tal día como hoy de hace 400 años, que su alteza real, el Rey Felipe III, iba a dejar de comerse en sus fastos uno de los capones asados que tanto le gustaban, para arrojárselo con desgana a la famélica plebe. Es, sin duda, una sinvergonzonería regia.

viernes, 13 de abril de 2012

Escupe, más no caraspees

¿Por qué sois tan sucios? ¿Os gusta vivir en la mugre?  Cuantas veces habré deseado formularles dicha pregunta, tan sólo dios lo sabe, si acaso lo recuerda. ¿Por qué lo tiráis todo al suelo? Imposible de comprender, algo tan simple. Pero esas cosas, no se preguntan, simplemente uno observa, padece y trata de comprender, pero calla. No es tu país, asique no vayas de listo y no cuestiones las costumbres ajenas. Sólo intenta meterte en la cabeza lo siguiente: ¿ Cómo no van a escupir, si arrojan a la tierra sobre la cual caminan todos los enseres y residuos plásticos inimaginables que pasan diariamente por sus manos?. Ya se encargarán, deben pensar, los cuervos, perros, vacas y demás bestias de dar buena cuenta de todo lo aprovechable. El resto, será la maltrecha y extasiada madre naturaleza, la encargada de descomponerlos con el tiempo.


Problema, reacción, solución, pero a la inversa. Así funciona la India, país de costumbres y estampas decimonónicas incomprensibles para un tierno europeo criado entre algodones. Para abordar una cuestión real, a veces es mejor profundizar en el arquetipo indiano. Probablemente encontremos en este las respuestas a todas nuestras dudas. No obstante, pensaría el más avezado lector, se puede escupir, sin tener que avisar uno con antelación de dicha intención, más vale ser discreto y… No vayas de listo! Piensa. Si todos escupen, entonces, ¿Cómo harían para no brearse a gargajos los unos a los otros, siendo tantos como son, si no carraspeasen previamente? Imagina los terribles conflictos en el que la ausencia de esta primitiva costumbre derivaría! De nuevo, vuelvo a encontrar respuesta a mi pregunta, de la cual tan sólo queda la molestia y el asco que me produce oír a todas horas el sonoro, característico, gutural y puerco ruido que precede al tóxico esputo. El carraspeo es el educado y obligado aviso entre hermanos, asique mejor, seamos positivos y centrémonos en la creatividad resultante. Fijémonos más bien, en el rico abanico de posibilidades y variedades que ofrece el escupitajo indio. Esa costumbre que tienen de masticar tabaco en polvo rojizo, da lugar a posteriori a las más hermosas pictografías que puedan imaginarse. Son como pequeños Mirós desparramados con gracia por suelos y paredes. ¿No es maravilloso? ¿Acaso no es esta la mejor y más natural representación de arte urbano cotidiano que pueda existir?


Otra cosa que choca violentamente con la sonora ostentación del escupitajo, es el meado. Nada que ver, en este caso. Al principio, miraba extrañado como ciertos tipos se detenían en cunetas y bordes de tranquilas y solitarias calles, acequias, montoncitos de basura o en los propios muros de los edificios. Se agachaban y poníanse en cuclillas. Daba la sensación de que estaban buscando algo, o estaban pensativos escribiendo un sms con sus teléfonos móviles o quizá sólo atándose los zapatos. Luego caí en la cuenta de que todo lo que cae al suelo es inútil, sea perecedero o no, de que allí gustan de comunicarse a viva voz y de que no tienen vocación de dedos planos. Finalmente, de que sus amocasinados zapatos, rara vez suelen tener cordones. La solución al enigma quedaba pues desvelada: Estaban orinando. Pero era tal la discreción y el silencio, que cualquiera hubiera pensado en cada una de las opciones anteriores. Bravo por ellos, pues así, al menos, no se salpican ni los zapatos, ni los móviles, ni los pensamientos.



martes, 10 de abril de 2012

¿Evolución o Involución?

Nadie puede negar ya que nuestra raza ha conducido al planeta a un callejón sin salida y a un apocalípsis ecológico, y se ha conducido a sí misma a un punto crítico y sin retorno, plagado de desigualdades, injusticias y carencias sociales. Pero una vez llegados aquí, lo interesante consiste en plantear cuales han sido las causas de este esperpento final, creado a pulso y con tesón durante los últimos doscientos años. Algunos altruistas opinan que el sistema capitalista y la sociedad actual se han regido siguiendo los parámetros o  los códigos de conducta combinados procedentes de dos fuentes, que explican cientificamente el funcionamiento de la naturaleza y de la sociedad resultante: 



El origen de las especies, de Charles Darwin, y El Capital, de Carlos Marx


Si aunamos estas dos obras, nos encontramos con la tendencia predominante y pauta de comportamiento actual en todo el planeta, es decir, al igual que en la naturaleza, la imposición de la ley del más fuerte: El sistema neoliberal del libre mercado, competitivo, codicioso, egoista y cruel. Un sistema generador de enormes desequilibrios entre ricos y pobres, señores y esclavos, u opresores y oprimidos. La historia de las jerarquías que se repite desde hace siglos, y que pareció haberse consolidado de forma trágica en el siglo XIX, con la inestimable ayuda de la revolución industrial, los medios de producción de masas y la aparición de la burguesía como estamento fundamental en este nuevo equilibrio junto con las religiones. Sin embargo, aunque mejorado, el sistema siguió siendo injusto, basándose en la competitividad, antes que en la cooperación, en el odio y la codicia, antes que en el amor y la generosidad. Hoy, este sistema es absolutamente inviable y sólo podría seguir su pavoroso camino, bajo el precio de haber esclavizado y llevado a la miseria al 90% de la población mundial. Sin embargo, el estigma cultural creado desde hace generaciones, sigue latente en todas las capas de la sociedad, como una farragosa lacra difícil de eliminar.





Este estigma o conducta social, que yo denominaría programación mental, es conocido como el socialdarwinismo, comportamiento predominante e imperante en el sistema, que abraza los valores del egoismo y la competitividad por encima de todo, expoliando recursos y destruyendo la biosfera, incitando a la injusticia, el miedo y la violencia. Efectivamente, con la excusa de que se trata de un comportamiento natural y el ser humano sigue siendo un animal, podría llegar a justificarse hasta sus últimas consecuencias. Pero en este caso,  ¿estamos entonces ante el final del ser humano, como animal? O acaso este ha llegado a su límite evolutivo y como un cáncer, sólo espera su propia extinción? Esto se contradice con la teoría de la evolución de las especies, pues el hombre, como el animal primitivo que fue en el origen, debería seguir evolucionando hacia un ser más perfecto, justo e igualitario. Sin embargo, existen gran cantidad de detractores de la teoría darwiniana, y algunos contemplan la posibilidad de que el ser humano no descienda sólo del mono, sino de un experimento genético entre el simio y una raza alienígena muy superior. No obstante, si algo parece claro, es que valores hoy en día existentes, como la empatía con nuestros allegados, la cooperación, la capacidad creativa o la propia idea de la justicia, indican que el hombre es no sólo un animal, sino algo mucho más avanzado. Y es aquí donde entra en juego el aspecto biológico de la evolución, sea cual sea su fuente, el que hace que nuestras propias células choquen violentamente con los condicionamientos sociales preexistentes, pues basados estos en la destrucción, no pueden combinarse con nuestra biología cada vez más perfecta y avanzada, incapaz de justificar la autodestrucción y la maldad a conciencia.




Algunos médicos bioenergéticos, como Rodrigo Alarcón, hablaron hace tiempo sobre el final del Homo Sapiens y el advenimiento de un nuevo ser evolucionado, el Homo Noosphericus o el ser de consciencia. Siendo la consciencia algo que parece estar despertando progresivamente en un mundo que, a pesar de encontrarse en un estado agonizante, es cada día más pequeño y se encuentra cada vez más interconectado, no veo motivo por el cual no haya esperanza para un cambio a nivel global. Somos seres biológicos inteligentes, conectados a una ciberesfera cuajada por innumerables avenidas al servicio de la comunicación, por las cuales fluyen ideas, conocimientos y hasta sentimientos. Pero también somos la etapa final de una tecnoesfera al servicio de las grandes corporaciones, familias y élites financieras, que amenazan ahora con destruir finalmente la propia biosfera, creando mediante macabra ingeniería social, una especie de raza de humanoides autómatas, esclavos y descerebrados. Sin embargo, y he aquí la paradoja, nunca hemos tenido la solución a nuestros problemas más al alcance de nuestras manos que hoy. La información, es poder, y sólo existe una alternativa a la evolución: La involución, que degeneraría en la destrucción y la consecuente desaparición de nuestra raza, o como mínimo, la muerte del hombre libre.




No se puede dejar de lado la biología solo porque el ser humano razone. Puede que incluso la moral quede supeditada a lo biológico en más aspectos de los que pensamos, y, aunque su influencia sea mínima, en una primera reacción ante un estímulo puede determinar o terminar por configurar una determinada personalidad y por tanto, una determinada conducta; que nuestro comportamiento sea una mezcla entre genes (la parte que no controlamos) y medio ambiente (en el caso humano, la economía, la política, los mercados, el paro, el desamor, la pérdida, la industria, la traición, los celos, la envidia…) no es para nada descabellado. Sobre si la cultura o la moral imperantes en una sociedad pueden o no superar la influencia genética, es algo que se está empezando a fraguar actualmente ante esta consciencia global del daño que se está haciendo a la Tierra y sus habitantes. Solo el tiempo lo dirá, o quizá, la ciencia.


domingo, 8 de abril de 2012

El hombre cansado

Llego a España y observo y siento que a pesar de la crisis y la tiranía del capital y los constantes latigazos que inflige a la insulsa sociedad del bienestar, reinan la paz, la calma y la tranquilidad. El silencio de aquí, que debiera ser incómodo, actúa como un bálsamo para mí. La capital se encuentra vacía por el efecto descongestionador de la Semana Santa. Contrasta, aún más si cabe, con el ruido y el ajetreo constante de la India. Lo primero que hago es abrir la prensa oficial, para ojear con desgana la actualidad mutante del gobierno, déficit,  reformas y demás monótona prensa comecocos, antes de leer con un tristemente morboso y resignado interés, como un jubilado griego de 77 años de edad y de nombre Christulas, ha puesto fin a sus días abriéndose la tapa de los sesos de un disparo en la sien, en la concurrida y simbólica plaza de Sintgama a primera hora de la mañana del miércoles 4 de abril. Fue el último y heróico acto de protesta de un hombre en las postrimerías de su vida. También fue un último, desesperado y claro intento por incitar a una juventud, cuyas vidas parecen estar cada día más comprometidas por una realidad y un futuro a todas luces esclavo y sometido ante los dictados del capital, a emprender la lucha armada contra el sistema instaurado por los financieros y los políticos:


"Dado que tengo ya una edad que no me permite recurrir a la fuerza, y a fe que si un griego agarrara un Kaláshnikov, yo sería el segundo en hacerlo, no encuentro otra solución que un final digno antes de empezar a rebuscar comida entre la basura"


Y yo me pregunto si habrá servido de algo su muerte, o si sólo habrá consolidado aún más el conformismo instalado en el subconsciente del ciudadano corriente, amedrentado como está por el influjo de los medios de comunicación desde hace décadas. Acostumbrado ya, a que otros decidan por él. A que otros, piensen por él. A que el dinero y la banca, coaccionen su vida. También me pregunto, si no formo yo también parte de esa masa acallada y conformista, que prefiere ya mirar hacia otro lado dejándose llevar por una corriente imparable, cansado y rendido ante la evidencia del escaso margen de acción con el que contamos. De lo que no hay duda es de una cosa, y es de que somos despreciables y merecemos lo que tenemos. Por cobardes.


Grande El Roto, como siempre.

martes, 3 de abril de 2012

El lado oscuro de India

Que no os engañen, la india hace tiempo que perdió su espiritualidad, si es que alguna vez la tuvo. Verdad es que la gente es afable, respetuosa, encantadora, cercana y muy familiar, pero bajo esa falsa apariencia de exagerada cortesía, casi siempre, se esconde una devoción aun mucho mayor por el dinero. En efecto, por encima de shivas, hanuman y demás dioses indios, reina la corrupta rupia. La codicia y la fiebre por poseer estos mugrientos billetes no tiene límites. Todo el país se ha convertido en un inmenso mercadillo que va desde las sedas mas lujosamente enhebradas, hasta los vendedores de chay y cacahuetes de las estaciones de tren. Todo ello al grito de Allo! Allo! Yes Sir?. No digamos ya los Sadhus o Babas, venerados también por su austera existencia y su mística sabiduría; el 95% no hacen otra cosa que tenderte la mano para pedir dinero. Es verdaderamente, triste.




Unido a ello, nos encontramos un parque temático, que poco tiene que ofrecer una vez ha sido degustada su atracción principal, es decir, el todo. Porque este "todo", se repite por doquier, conformando una realidad que termina por agobiar y cansar. Templos, callejuelas con encanto, divertidos monos, bazares multicolores cuajados de textiles, especias y bisuterías, niños y viejecitas entrañables y sonrientes, comida a bajo precio..todo a bajo precio.., si, de acuerdo, pero la oferta es escasa, y exceptuando ciertos matices, como decía, es repetitiva. Si a todo ello le añadimos la terrible contaminación, que llega hasta ahogar en algunas ciudades, el insoportable trafico, tanto por el ruido de los infernales cláxones que nunca cesan de pitar, como por el toxico y mareante bullicio que genera, y la pesadilla que suponen los eternos desplazamientos en trenes y autobuses abarrotados y sucios (alrededor de 216 horas acumulan mis maltrechos huesos en estos medios de transporte), así como las largas esperas en las estaciones, la India, deja pronto de ser un paraíso, para convertirse en un infierno. Y digo esto, sin contar con los contratiempos, las mas que probables diarreas, los mosquitos, los malos olores, la basura callejera y, como no, la presencia de aquellos que intentan sacarte los cuartos o sencillamente la de aquellos pesados que buscan conversación, seguramente por mero aburrimiento, y son incapaces de ver un blanco sin cerrar la boca. Todo ello, claro, empeora si uno viaja de mochilero y con un presupuesto ajustado, que es a mi modo de ver, la manera mas autentica de experimentar este lugar.


Vodafone también hace de las suyas por aqui. Conviértete en un autentico gilipollas, sé un "Chico BlackBerry"


Por otra parte, la cultura emergente es no sólo cutre, sino patética, y una copia sin filtros del capitalismo corporativo occidental. Basta con encender la televisión para sufrir el bombardeo constante e implacable de anuncios consumistas, películas Made in Bollywood sencillamente lamentables, canciones de moda infumables o multitud  de engreídos y endiosados gurús de pacotilla, soltando estúpidas charlas que las multitudes siguen enfervorizadas en templos o pabellones. Además, parece haber 4 o 5 modelos y pseudoactores elegidos al dedillo, que aparecen en la pequeña pantalla copando protagonismo una y otra vez, anuncio si, anuncio también. Una especie de dioses medianamente guap@s y con cuerpos esculturales, creados de la nada, con objeto de mantener a la ingente masa en la inopia y con la baba colgando. No es difícil de imaginar el daño que toda esta marea está infligiendo a la vieja india, consolidando la nueva, capitalista y superficial realidad que va tomando forma en una sociedad con profundos problemas y crecientes desigualdades. Además, cuando uno ve la realidad a pie de calle, se pregunta que porcentaje de la población india sera capaz de llevar el tren de vida que vomitan los MassMedia a todas horas. Un utópico tren de vida. Deben de ser del orden de un 1%, currantes a sueldo en las grandes compañías, que vivirán ahogados en un mar de letras en los barrios medianamente ricos de Mumbai. El resto, se contentan con tener un Nokia con la memoria cargada de extenuantes canciones, con las cuales van atronando por todas partes a todo volumen, y los mas afortunados, con una moto Honda Hero o Royal Enfield, con la cual recorren kilómetros de calle sorteando Rickshaws, perros famélicos y turistas despistados como monigotes.


John Abraham, el nuevo y denteroso sex symbol e ídolo de masas. Otro vendido que nos encontramos hasta en la sopa...


Dicho esto, la India esta bien, es divertida, entretenida, curiosa, siempre que se tome con moderación y con mucha paciencia. De lo contrario abstenerse, porque termina agotando. Estamos ante un país emergente que se consume como la marabunta a una velocidad atroz, y una víctima más del desarrollismo corporativo y desigual. Otra cosa, si buscáis naturaleza virgen, buenas playas y cielos limpios y despejados, tampoco tendreis demasiada suerte, a no ser que os perdáis en el desierto de Rajasthan y os licuéis como un polo, o decidáis marchar al norte, muy cerquita de las montañas. Lo único que veréis, en su defecto, son cielos grisáceos y árboles mortecinos con las hojas cubiertas de polvo.