miércoles, 30 de noviembre de 2011

El último valle

Recuerdo que cuando vi esta rara película por primera vez, sentí una descarga de melancólica nostalgia hacía una vida que no recuerdo, pero que sin lugar a dudas mi espíritu asimiló como experiencia pasada. Hoy por hoy, resulta fascinante el paralelismo que, con toda facilidad, puede discurrir entre la realidad de un mundo que cada vez se asemeja más a una prisión financiera, y el utópico y escondido lugar que se nos presenta en esta buena obra del séptimo arte. Un grupo de mercenarios, violentos y famélicos, hostigados por la peste y por un conflicto bélico que ya no comprenden y cuyos ideales no respetan,  liderados por un inteligente, frío y calculador jefe (Michael Caine), encuentran refugio en su particular cruzada contra el hambre y la desesperación, en un remoto valle que ha quedado milagrosamente aislado y al margen de la Guerra de los treinta años. Allí, protegidos por las cumbres y la vegetación que los separa de la barbarie exterior, tratarán de organizarse y pactar con los habitantes de la zona para llevar una existencia en un principio idílica y pacífica, defendiéndolo de los invasores y de las amenazas que vengan del demoníaco mundo de los hombres, al otro lado de las montañas.





Esta película, hizo que aflorasen en mí multitud de sentimientos estrechamente vinculados con la pasión que siempre he sentido por la vida en un ambiente rural y su naturaleza, exhuberante e inocente, virgen aún ante la desmedida profanación humana. También el sentido desprecio que profeso por el condicionamiento sistémico actual, y la infinidad de trabas y zancadillas económicas que padecen sus sufrientes huéspedes. Al final, también en estos lugares, el monstruo te encuentra, por muy lejos que te encuentres y por mucho que intentes evitarlo. Este es mi miedo, padre de todas las alarmas de las cuales se nutre mi arcaico y polvoriento instinto. ¿Donde podremos llevar una vida digna, alejada de los horrores de la civilización? La selva se seca, y desaparece, rodeada por el imparable crecimiento del cáncer económico, las praderas y las llanuras se desertifican o se homogenizan, vasallas de la mecanización agrícola, los bosques se simplifican y se enrarecen, las especies van muriendo y desapareciendo, asustadas, traumatizadas, sin espacio vital para sobrevivir en tranquila armonía con el medio salvaje e impertérrito que las vió nacer. 


Escena en la que Vogel (Omar Shariff), descubre el último valle


Busquemos los últimos valles, los últimos reductos, para asentarnos en ellos sin provocar rupturas ni desequilibrios, estableciendo una sinergia inteligente con el entorno, aprendiendo de la tierra y de sus cíclos, respetando la naturaleza y agradeciendo todos sus frutos, organizados mediante el trueque y el sacrificio por los demás en aras del bien común. Aún es posible una vida auténtica y placentera, no exenta de esfuerzo, pero al menos, una vida humana, y no la esclava que se pretende imponer al hombre terminal, que estúpido y desnortado, cree reinar endiosado en la modernidad de su tiempo.




sábado, 19 de noviembre de 2011

El precio del dinero

Anoche pude escuchar extasiado a un sobrado y erudito Pedro Ruiz en un programa de Telemadrid (este personaje esta vetado en los medios informativos por su elocuencia, acracia y libertinas palabras no exentas de verdad), hablar de la dictadura del capital, con estos términos lo expuso, que oprime a los ciudadanos de este sistema. Que vivimos condicionados por el sucio metal no es ninguna novedad, pero pocas veces se han analizado en profundidad las nefastas consecuencias que derivan de la actividad que hoy por hoy es necesaria para hacerse con dicho dinero.




La mayoría de los trabajadores han de padecer cada día en sus carnes un sinfín de dolencias, mentales o físicas, relacionadas con sus infames y mecánicos empleos. Creo que nadie puede negarme tal evidencia, afirmando que sólo un pequeño grupo de privilegiados disfruta con su trabajo, sin que este arruine poco a poco su salud y su calidad de vida. Partiendo de la base de que la generación de capital está estrechamente relacionada con la vida urbanita y las actividades en el marco físico de la gran ciudad, lo primero que debe analizarse es el tiempo y la energía que se pierden dentro del circuito que conforma las estructuras por las cuales discurre diariamente un constante flujo humano, camino de sus puestos de trabajo o ruta de negocios. Basta con levantarse cualquier mañana temprano, para asistir a una desagradable procesión de zombies adormilados y cabizbajos, enfrascados en su estresante rutina diaria, que no ha hecho más que comenzar. Rara vez veo caras de felicidad o empatía a esas horas del día. Todo lo contrario, si uno observa atentamente a los transeúntes, se percatará con tristeza de que sus rostros emanan preocupación, aceleración y violencia amansada. Ese estrés emocional, es probablemente el mayor mal que puede padecer un ser humano, y se encuentra en las causas de la mayoría de las enfermedades mentales y patologías físicas que pueden llegar a sufrirse en una vida. Así, mientras unos se desloman con trabajos físicos y repetitivos, que van mellando progresivamente la salud, por una miseria, otros, "levantan la economía y el país", desde puestos de mayor responsabilidad, dentro de una no menos monótona existencia laboral, y en ocasiones terminan atrapados en una cárcel mental relacionada con su propia ocupación, sufriendo trastornos del sueño, ansiedad, estrés y otras dolencias de círculo vicioso.




A todo esto debemos unirle los hábitos y vicios "asociados", a este ritmo de vida frenético e insano. Café, tabaco o la comida basura, son los reyes del acompañamiento, auxiliares malévolos que no sólo no hacen más llevadera la penosa situación en la que se ven envueltos estos seres humanos, sino que la empeoran. Rubricando esta patética imagen, se encuentra el artificioso decorado por el que transcurre la penosa comitiva matutina: los abyectos y claustrofóbicos multicolores pasadizos de metro, las ruidosas y contaminadas calles y avenidas, o los túneles de la M30, que dan una idea de la pesadilla viviente en la que se ven envueltos nuestros protagonistas.


Borregos disciplinados, atentos a la cochambrosa verborrea que las parafernálicas y estridentes pantallas informativas de metro, escupen a todas horas 


La historia se repite y se repite, día tras día, y se hace necesaria su sufrida vivencia, para poder pagar hipotecas, letras, comunicación, transporte y una comida cada día más insalubre. Y yo me pregunto, ¿es esto una vida auténtica? Es posible una vida mejor, alejado de los circuitos del dinero? Merece la pena morir lentamente por ello, persiguiendo la irrisoria idea que nos vende el sistema de un prometedor futuro con la jubilación? De llegar ese futuro, en que condiciones nos encontraremos? Crea una empresa. No, gracias. Accede a un puesto de responsabilidad. No, gracias. Adquiere una vivienda. No, gracias. Personalmente, prefiero seguir siendo un "inadaptado", ganando cuatro perras, y no perder la vida en el intento, saliendo en cuanto pueda de esta insalubre cárcel de locos.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Roma y sus rivales

Roma no fue un imperio donde nunca se puso el sol, pero si dominó completamente el mundo mediterráneo durante varios siglos, y puede decirse sin lugar a dudas que sentó las bases del estado moderno por sus leyes y su organización administrativa tanto rural como urbanita, por su arquitectura, su cultura, el ocio y los entretenimientos, y por su capacidad logística y estrategia militar. En este último aspecto, ha de apuntarse que el papel de las legiones, más de 30 en época de Septimio Severo, supuso un factor clave en la infinidad de guerras que los soldados romanos, al principio puramente italianos y más adelante de diverso origen y condición, libraron contra imperios como el persa, e irreductibles tribus como los hunos, vándalos, catos, godos u ostrogodos, y demás pueblos hóstiles a los intereses romanos.


Guerreros pictos tras una escaramuza

Estos, pintados como oscuros y salvajes bárbaros caracterizados por paganas mitologías y la cultura tribal de los clanes, rechazaron las supuestas ventajas de la romanización, nunca terminaron de someterse y aceptar el control de sus vecinos, y libraron continuas y sangrientas luchas por su independencia en los confines de Europa y de la llamada "civilización". Especialmente encarnizados fueron los enfrentamientos contra la confederación germánica de tribus que moraban en los bosques al norte del Danubio, en las actuales Alemania y Austria, las cuales siempre representaron una seria amenaza para Roma. Sólo en época de Augusto, en el año 9, tres legiones completas al mando de Publio Quintilio Varo, fueron emboscadas y aniquiladas por el bárbaro Arminio en el bosque de Teutoburgo, en uno de los mayores desastres sufridos por a la sazón más poderosa infantería del mundo, acostumbrada al combate en campo abierto. Otros hombres ilustres de la época imperial, como Marco Aurelio, que murió cerca de la actual Viena a consecuencia de la peste y combatiendo a los marcomanos, pasaron años enteros en campaña y lejos de sus lugares de origen. 







En el norte de Britania, a pesar de los éxitos del gobernador Agrícola contra los pictos en el siglo I, fue necesaria la posterior construcción de dos murallas, la de Adriano, y más adelante la de Antonino (construida más al norte en 141 y abandonada 20 años después), para contener las constantes incursiones de estos feroces y patrios guerreros escoceses. La historia pocas veces ha hecho justicia al buen nombre de estas gentes, que tuvieron el valor de enfrentarse a la tiranía de un sistema político y social que amenazaba con destruir sus costumbres y formas de vida tradicionales.


Legionarios en la conquista de Dacia (114-117 d.C)


Sin embargo, e ironías del destino, los efectos de la crisis económica en el imperio y la presión de las tribus migrantes sobre otras tribus, desde el norte de Europa y Asia, comenzaron a crear un efecto dominó que desembocó en una creciente germanización de las propias legiones, acaudilladas incluso por líderes bárbaros, que luchaban contra otras tribus invasoras. Si los marcomanos plantearon un serio problema a finales del siglo II, fueron los godos en el siglo IV, hambrientos y hostigados a su vez por los hunos, los que infligieron una ignominiosa derrota a las tropas romanas en la batalla de Adriánopolis, en 378, marcando el final de toda una era, el de la infantería, cuyos éxitos se remontaban a los del Falange de Filipo II de macedonia, ocho siglos atrás. Estos expertos jinetes, solidamente asentados sobre sus estribos, y usando espada larga, diezmaron a placer a los legionarios de Valente, matando al propio emperador. 


Tropas romanas en la batalla de Adrianópolis


Un imperio sujeto con alfileres, a finales del siglo IV


Casi un siglo después, fue Atila el huno el que se aventuró por toda Italia en 452, saqueando múltiples ciudades, y llegando hasta las puertas de una sombría y oscura capital del imperio occidental, de la que sólo quedaban los vestigios de la gloria y el esplendor de tiempos pasados, reflejados en calles y monumentos. Por aquél entonces, la facción occidental del imperio era ya practicamente un cadáver disputado por un sinfín de buitres ávidos de riqueza y poder, y la integridad romana hacía décadas que había desaparecido. Puede decirse que el linaje de Constancio Cloro (293-367), que tuvo como especial referente el reinado de Constantino el Grande (306-312), es considerada la última época de esplendor del antiguo imperio romano.

El discurso del jefe caledonio de origen picto Calgaco, previo a la batalla del Monte Graupius (Escocia), que se saldó con victoria romana y la muerte de 10.000 de sus hombres en el año 84, merece ser recordado, ya que constituye la visión opuesta de Roma, su poderío militar y la grandeza de un imperio que para muchos constituyó una pesadilla en vida.


"Cada vez que examino las causas de la guerra y las dificultades que nos ocasiona, tengo la gran esperanza en que en este día vuestra unión dará lugar a la independencia para toda Britania. Las batallas anteriores, donde hemos luchado contra los romanos con diversa fortuna, nos dejaban esperanza y reserva, porque para nosotros, que no hemos sido esclavizados a ninguna de las orillas, la mancha de la opresión no enturbiaba nuestras miradas. Situados en los confines del mundo y de la libertad, este alejamiento y lejanía nos ha defendido y cubierto nuestro nombre. Pero hoy Britania está abierta al enemigo...los romanos, cuya insolencia intentaremos evitar en vano con la sumisión y la reserva. Salteadores del mundo que, tras devastar todo, ya no tienen tierras que saquear y buscan en el mar; ávidos de poseer, si el enemigo es rico, de dominar si es pobre, ni Oriente ni Occidente les ha saciado...Robar, masacrar, arrebatar, esto es lo que llaman autoridad, y vacíar territorios para establecer la paz.

Cada cual tiene como lo más querido a sus hijos y allegados: la naturaleza lo ha querido; los nuestros son raptados para sufrir la esclavitud en otros lugares ; si nuestras mujeres y hermanas escapan a la brutalidad enemiga, son mancilladas, en el nombre de la amistad y la hospitalidad.Bienes y rentas para impuestos, tierra y cosecha para las prestaciones frumentarias, ¿Qué digo? Cuerpos y brazos para el acondicionamiento de los pantanos y los bosques bajo golpes e insultos; lo agotan todo. Los esclavos de nacimiento son vendidos una sola vez y, además, sus dueños les alimentan; Britania compra cada día su servidumbre, cada día la mantiene.Y así como, en el ámbito doméstico, los esclavos comprados últimamente son la mofa de sus mismos camaradas, en esta vieja esclavitud del universo, nos toman a nosotros para exterminarnos; porque no tenemos ni campos, ni minas, ni puertos para cuya explotación seamos reservados. Y además el arrojo y la fogosidad indomable de los súbditos disgustan a los que mandan; el alejamiento y el aislamiento por sí mismos son más sospechosos cuanto mejor nos protegen.
Además, como no se nos disculpa nada, tened coraje por fin, según consideréis como esencial o la vida o la gloria. Los brigantes, guiados por una mujer, han sido capaces de incendiar una colonia, de tomar un campamento militar, y si el éxito no les hubiese entumecido, habrían podido rechazar el yugo.Nosotros, que somos inviolados e insumisos, nosotros que vamos a llevar al combate el espíritu de la Independencia, y no el de las quejas, mostremos desde el primer momento qué hombres se ha reservado Caledonia.

Son nuestras disensiones y desacuerdos los que les dan ventajas, los defectos de sus enemigos los que sirven a la gloria de su ejército; esta amalgama de pueblos, unidos ante los éxitos se disocian ante los reveses; a no ser que, por casualidad, los galos, germanos y muchos de los bretones, que pueden prestar su sangre a la tiranía del extranjero, mientras fueron mucho tiempo sus enemigos más que sus esclavos.Temor y terror son débiles lazos para la amistad...Todo lo que me anima para vencer está de vuestra parte; los romanos no tienen esposas para quemarlas, ningún pariente que les reproche la huida; muchos no tienen patria, o son de otra patria que no es Roma. Poco numerosos, desorientados, no ven a su alrededor más que objetos desconocidos: este cielo, este mar y estos bosques, nos han sido entregados por los dioses, y nos encarcelan y encadenan...Entre las filas enemigas encontraremos apoyos para nuestra causa; los bretones reconocerán su causa propia; los galos se acordarán de su independencia pasada; los mismos que cuando poco los usupios dejaron a los romanos, todos los otros germanos los abandonaron.Y después de esto, nada más que añadir: fortines evacuados, colonias de viejos, municipios debilitados y desunidos; de un lado la obediencia forzada: del otro, la autoridad injusta.

Ahí está su jefe, ahí está su ejército; ahí están los impuestos, las minas y los otros castigos de los esclavos; sufrirlos para siempre, o vengaros enseguida: este campo de batalla lo decidirá. Por tanto, en el momento de caminar al combate, pensad en vuestros antepasados, pensad en vuestros descendientes"

jueves, 10 de noviembre de 2011

La guerra invisible

Ya es conocido que la turbia e interminable crisis que padece el mundo es provocada por el ánimo de lucro de unos pocos, y por un sistema que se basa en la especulación y en el desequilibrio. También sabemos que la casta política es vasalla de los poderes financieros y de los poderosos grupos transnacionales que controlan todo el capital mundial, financian guerras y orquestan múltiples atentados de falsa bandera para seguir perpetuando su aberrante funcionamiento de expolio y falsa democracia. Es conocido también que el lobby económico de Wall Street, los principales bancos y las más importantes instituciones a nivel mundial, están dirigidas y controladas por abyectos personajes y arcaicas familias pertenecientes al sionismo internacional, y que muchos de los más importantes linajes reales lo saben o están implicados, y siguen disfrutando de un sinfín de privilegios sin más derecho que el que la historia les ha proporcionado. Desgraciadamente, no puede negarse ya, que el sistema que nos gobierna tiranicamente utilizando el dinero y la manipulación mediática mental, persigue un deterioro social y medioambiental suficiente, que le permita a la postre limpiar o desechar del planeta a un elevadísimo porcentaje de población que comienza a ser molesto para sus intereses, creando una eficaz, resignada y sumisa casta de esclavos final.




Por otra parte, nada o poco sabe la opinión pública acerca de los más que seguros múltiples complots que tienen lugar a diario, verdaderos artífices de los acontecimientos, a manos de los servicios de inteligencia secretos como El Mossad, la CIA o el M16 británico y de las organizaciones secretas como la Trilateral, Bilderberg y demás. Por lo tanto, poco sabemos lo que está ocurriendo detrás del telón, y cuales son los planes de la agenda secreta que los facinerosos nos tienen preparada en su ansiado Nuevo Orden Mundial, de moneda única y pensamiento único.

Una vez desviada la atención de Irak, Afganistán, y más recientemente, Libia, y tras el asesinato de 60.000 personas en este país, en una guerra programada e imperialista que ha sumido al norte de África en el caos, parece que el siguiente objetivo de la OTAN puede ser por fin Irán, país islamista sí, pero que no ha dejado de denunciar en cada sesión de una abyecta ONU (recordemos que también el fallecido Gaddafi denunció el injusto y jerárquico funcionamiento de este ponzoñoso organismo en el cual un minoritario Consejo de Seguridad formado por los de siempre, veta, decide, y se antepone a la Asamblea General de 192 países y a los intereses de la mayoría) los tejemanejes y la sucia política interna del eje USA-ISRAEL y sus socios europeos, tras los atentados del 11-S, y demás conflictos bélicos que acontecieron a dicha masacre. Por lo tanto, es de esperar, después de que Rusia y China vetaran la intervención en Libia, o después de que, por ejemplo, Andhers Behring, reconocido masón y posible cabeza de turco de los atentados en Noruega, fuese utilizado para asesinar a 80 personas de un país que se opuso a la criminal intervención de la OTAN y mostró su apoyo a la independencia del territorio palestino, que empiecen a formarse reticencias en la comunidad internacional, y porque no decirlo, dos antagónicos bloques, aunque estrechamente unidos por los circuitos del capital, que nos conduzcan en sus divergencias a un flagrante escenario bélico de guerra biológica o termonuclear de aquí a un par de años.




Ya se ha dado prisa la administración Obama-Clinton, en culpar a Irán de un intento de asesinato del embajador saudí en suelo americano, para poder así justificar el apoyo y alimentar el infundado odio de la aborregada masa americana en contra de Teherán. Tras esta noticia, el silencio más preocupante, fruto de la poca credibilidad de estas informaciones, sin duda creadas en los laboratorios del Pentágono y la Casa Blanca. Atrás quedó, hace ya unos meses, la impactante noticia de la muerte de Ben laden, cuyo cadáver, misteriosamente, fue arrojado al océano, y del que no se ha vuelto a hablar. Hipocresía y paradoja insultante, sospechosa e indignante, que el país más contaminante del mundo y con más cabezas atómicas, trate de convertir en el enemigo de la libertad y la democracia, a otro que apenas dispone de medios para fabricarlas, y de tenerlas, estén obsoletas y anticuadas. La historia se repite, una y otra vez, la mentira tiene cancha libre para producirse y reproducirse. Y todo aquél que se opone o levanta la cabeza, es silenciado. Vivimos en una falsa democracia y envueltos en una conspiración capitalista que todo lo envuelve y todo lo pervierte, pero al igual que todo esto ocurre, ¿No habrá también unos héroes anónimos, al igual que la infinidad de blogueros que pueblan el internet, que estén en guerra abierta contra esta disfrazada barbarie?




Sin embargo, parece que la Cábala tiene los días contados. Según un Ex-CIA llamado Benjamin Fulford, una sociedad secreta, esta vez con fines positivos, humanos e igualitarios, apodada la Sociedad del Dragón Blanco, está librando una guerra particular en contra del Sanedrín Financiero Internacional, y los oscuros personajes que lo dirigen. Según las informaciones de este señor, más de la mitad de la plana mayor del pentágono les apoya. Según Fulford, la Reserva Federal ha ofrecido 75 trillones de dólares a miembros de esta sociedad, formada por más de 100 países, para que detengan sus planes de descalabro del usurero y diabólico sistema financiero que padecemos.




También, según el ex combatiente, parece que altos representantes de dicha sociedad se reunieron cerca de Mónaco en un barco, vetando el acceso de un miembro de la familia Rockefeller a dicha reunión, que posteriormente intentó ser espiada y atacada por dos helicópteros del ejército negro (ya saben, esos que no llevan logo ni distintivo alguno, y que aparecen en un vídeo difundido en Youtube, dando caza a un supuesto Ovni, y que dió lugar a múltiples reacciones de los medios oficiales, que trataron de violar la credibilidad del mismo con ridículos argumentos). Y también, según parece los arrestos en masa de los responsables de las crisis y las guerras pronto se sucederán, en las personas de gente como Henry Kisinger, David Rockefeller e incluso Los Bush, pertenecientes a la sociedad secreta Skull and Bones.






¿Qué coño es esto, Haarp, manipulación climática, Ovnis? La misma rareza se ha manifestado en múltiples lugares del mundo en los últimos 2 años


Quien sabe lo que nos depara el futuro. Más aún, quien sabe realmente lo que está ocurriendo, a la vista de este mundo de locos, pero también de injusticia en el que nos ha tocado vivir. Lo que siempre he dicho y repito una vez más. Sed más o menos crédulos, porque la realidad supera la ficción. Puede que traten de confundirnos, puede que todo sea una mentira, al igual que esta crisis. Lo que es cierto y demostrable, es que nuestros destinos se encuentran, por ahora, en las manos de unos pocos y peligrosos suicidas. No dejeis de pensar y de cuestionar absolutamente todo, pero siempre permaneciendo fieles a vuestro instinto. Al menos, eso nunca nos lo podrán arrebatar.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Halloween: Caminando por el valle de las sombras



Podría ser tranquilamente el título de una película de terror o de ciencia ficción, pero es lo único que se me ocurre tras una sucesión de noches de montaraz callejeo por la zona centro de esta envilecida ciudad. Lás últimas semanas han protagonizado un marcado declive en el Madrid nocturno, hasta tal punto, que comienza a ser no sólo desaconsejable, sino imprudente, el deambular a partir de ciertas horas por el corazón de la urbe, aunque uno sólo busque un poco de diversión y entretenimiento con los amigos. El paro y la delicada situación económica que atraviesa el país le añaden más drama al asunto. La situación es pues, francamente hostil, y recuerda a las incursiones que podría experimentar un aguerrido hombre del norte, a través de un territorio infestado de trasgos y orcos.


La sala Riviera, uno de los peores agujeros de los últimos tiempos, este fin de semana


Especialmente oscura y tétrica resultó la noche de la afamada y borreguil fiesta anglosajona conocida cómo "Halloween". Jamás olvidaré ese día, sólo por la permanente alerta y resignada indignación que nos produjo el desfile de inenarrables y patéticos seres ante nuestros ojos. He de admitir no obstante, que nuestra posición de apenados y serios observadores de tan ingente tamaño de abortivo despropósito y estupidez colectiva, nos confería un aspecto de policía secreta o similar, por lo que ningún desalmado osó increparnos o acercarse demasiado a medida que avanzabamos, sumidos en un estado de perplejidad y tristeza ya asumida, por las sucias y anaranjadas calles del centro. 




No voy a ahorrarme ni una sola calificación para describir tan dantesco y sucio panorama, de una abyecta juventud que hace tiempo que reside en el inframundo de las cloacas del sistema. Para empezar, y acompañando el desfile de zombies, practicamente todo el centro y los aledaños, desde Tirso de Molina hasta Bilbao, y desde Ópera hasta la Castellana, estaban convertidos en un repugnante estercolero repleto de latas de cerveza, bolsas de basura y botellas de todo tipo. Mierda por todas partes. Si a esto le añadimos los graznidos que profería la muchedumbre, nerviosa y agitada, el ambiente adquiría un matiz de desolación absoluta. Miles de jóvenes, con parecidos insultantes entre unos y otros, y no por el hecho de ir disfrazados, gritaban y se ofuscaban como animales en el túnel de un matadero, arrastrándose, cruzándose con torpeza y tratando de mezclarse los unos con los otros en un vano y pobre intento de socializarse con sus congéneres, fracasando estrepitosamente. Peleas, insultos y miradas oscuras veladas por la más absoluta opacidad, predominaban como la tónica dominante en un escenario infernal. Todo ello aderezado, como no podía ser de otra forma, por sangre, cuchillos de plástico, máscaras e inverosímiles disfraces, que empeoraban aún más la situación. Por último, infinidad de patrullas de policía y ambulancias, desbordadas por tan diabólico acontecimiento, nos acompañaron durante toda nuestra travesía, rodando por las calles a toda velocidad y con las sirenas a todo trapo.




Tras cruzar todo el centro y aproximarnos a la zona de Bilbao, regresamos hacia el punto de origen de nuestro pequeño paseo nocturno. Serían alrededor de las 4 de la madrugada, cuando caminando por fuencarral, nos percatamos de que eramos practicamente los únicos que andaban en dirección Gran Vía. Asemejándose a ratas huyendo de algo maléfico, la gente abandonaba el centro de la urbe a raudales. Efectivamente, según nos aproximabamos, la energía se densificaba cual sopa de pan. El punto cero de la ignominia: La Puerta del Sol. Más que curioso, teniendo en cuenta el significado emblemático de este lugar durante estos meses, baluarte del cambio global y los movimientos de resistencia anti-sistema.

Madrid está para apagar las luces e irse lejos, muy lejos, dejando así felices a los miles de esperpénticos demonios que lo pueblan. Eso sí, probablemente Halloween tenga su máximo exponente en la capital española. Por cutrez, oscurantismo y ruina humana. A veces, o casi siempre, la realidad supera la ficción. De seguir así las cosas, pronto saldremos con capa larga, dagas y espada, y a buen seguro que empeorarán.


Pocos, cómo Tolkien, fueron capaces de extrapolar, con total maestría, el mundo real a la ficción

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Refugios de montaña

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Mi poza favorita en la Pedriza, a unos 200 metros de "Los Chorros". Octubre 2011


En el llano, allí donde tiene lugar la frenética y malparada actividad humana, no hay apenas espacio o lugar en el que reine la quietud y la paz. Dicen que es allí donde el diablo se ampara en el anonimato de miles de seres, que caminan con pesarosa y sufriente celeridad, confundiéndoles con sus mercaderías y proyecciones de vida fundadas en un instaurado y socializado sueño de vida. Sueño arraigado con la fuerza y con la ferocidad que proporciona el miedo a lo desconocido, inoculado desde la noche de los tiempos en el inconsciente de la mente colectiva.


Camino de Los Chorros, Octubre 2011


Lejos de la burbuja humanoide, el sueño artificial se deshilacha irremediablemente, perdiendo todo su sentido. La naturaleza no entiende de inopia social. Ella es inalterable en su eterna sucesión de ciclos cambiantes, y se encuentra en constante movimiento. Su esencia misma es la del caudaloso torrente que fluye río abajo, montaña abajo, y que parece buscar al hombre para transmitirle el secreto de la vida. Pero este le hace caso omiso, tal vez ni siquiera le escuche, sumido como está en su letargo cotidiano. 


El Dr.Enesla, asiduo lector de este blog, pensativo en un remanso del río


Otros sin embargo, escuchamos esta llamada y nos adentramos en la soledad de la montaña, donde a veces tiene lugar una dura lucha interna que tememos enfrentar. A medida que el hombre asciende camino a la cumbre, sus letárgicos demonios parecen evaporarse, y todo su ego, prejuicios, temores internos, proyectos e ideales utópicos, y demás capas que conforman su programada y condicionada vida, terminan por desintegrarse. Por fin, en su parte más elevada, tiene lugar la más perfecta y divina representación del paisaje, que ordena el rompecabezas mental de su observador, infundándole respeto, humildad y sabiduría. Sólo desde allí puede atisbarse, si se escudriña con detenimiento, una oleosa y negra mancha en el horizonte, que pervierte momentáneamente la imagen del orden natural más perfecto. Esa mancha, es una metrópoli en la que reinan el caos y la confusión. Esa mancha, se llama Madrid.


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Charca Verde, un soleado y tranquilo día de mayo de 2011