martes, 28 de febrero de 2012

Rishikesh

Como ya me habían advertido, Rishikesh es un lugar potencialmente turistico, catedral del yoga, la meditación y la medicina ayurvédica, entre otras disciplinas orientales. Tambien, ciudad libre de alcohol y estrictamente vegetariana, entre otras muchas particularidades. Por lo tanto, tampoco me sorprendió encontrarme callejuelas y bazares rebosantes de europeos occidentales, muchos de ellos semi-residentes aquí, inmersos en cursos, lecturas y estudios en diferentes ashrams, probablemente en búsqueda de una mayor apertura espiritual o una solución o escape a sus posibles quebraderos de cabeza y preocupaciones. Si algo me incomoda, no solo a mi, sino a muchos otros que no nos dejamos embaucar con facilidad por falsos gurús, mitos y religiones, es esa tendencia que tienen algunos ciudadanos del primer mundo en mimetizarse de forma excesiva y absurda con una cultura que no es la propia, adoptando maneras, costumbres y vestimentas que nada tienen que ver con sus lugares de procedencia. Hoy mismo, tuve la ocasión de ver como una pareja de vascos treintañeros bañaban heroicamente a su hijo pequeño en el Ganges, cuando a escasos metros desembocaba un riachuelo de porquería, arrastrando plásticos y enseres de todo tipo. Sin duda, no deben de ser conscientes del riesgo que corren, o de que sus organismos no se encuentran inmunizados como el de los nativos ante la cantidad de bacterias o incómodos parásitos a los que se exponen. Quizá si lo sean, y sea esta su forma de encontrar la peculiar purificación que sus almas precisan. El Ganges sera un río sagrado, pero en cualquier caso, sigue siendo un río contaminado, no apto para turistas. Al menos, no en estas latitudes.


El Ganges, a la altura del Laksman Jhula Bridge, el segundo puente de la ciudad.


Afortunadamente, tras caminar unos cuantos kilómetros y comprobar que todos los Guest Houses se encontraban saturados, logramos topar con el Ananda Guest House, donde por 150 Rp por barba, precio irrisorio, descansamos en un lugar limpio y libre de ruidos. La ciudad se encuentra llena de vacas pedigüeñas,  perros y también otra variedad de monos, los lemures, mucho menos agresivos y mas inteligentes que los macacos Rhesus o comunes (Macaca Mulatta) que he podido ver por toda la India, aunque estos últimos también se encuentran en enormes cantidades en este lugar. Ayer mismo, uno de gran tamaño trato en repetidas ocasiones de robarle la comida a un turista y a una mujer india. Son ladrones y pendencieros, y saltan de un lugar al otro con enorme agilidad, a veces sobre vallas y carteles metálicos, ocasionando gran estruendo y sobresalto entre los viandantes. Tampoco les gusta que se les observe mientras copulan o se desparasitan entre ellos, y atacan sin dudarlo, como he podido comprobar hoy en el puente Laksman. Una joyita de animal.




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Pero si algo me ha sorprendido, es la cantidad de Sadhus que se encuentran por estas latitudes. Ayer decidí darme un garbeo a orillas del río, en el lado de la colonia turística en la que nos encontramos, y me tope con varios de ellos sumidos en sus quehaceres cotidianos: lavado, peinado de melena, juego de parchís o tomando chay tranquilamente, en sus improvisadas viviendas bajo los locales de la calle comercial. 




Tras intercambiar unas pocas miradas, fui invitado a sentarme en su campamento, así que compre unas galletas y me senté a su lado. Estuvimos hablando durante una hora aproximadamente, acerca de temas de actualidad y de los problemas a los que se enfrenta la raza humana en este planeta. Trabe especial amistad con unos de ellos, bastante joven e inteligente, que me pregunto interesado si me consideraba católico. Le respondí que en absoluto, que no era amigo de las religiones, que estas solo separan a los pueblos creando enormes desigualdades y conflictos por todo el mundo. Lo que me sorprendió fue su reacción, pues pensaba lo mismo que yo, y ambos coincidimos en que cada hombre puede tener su propio concepto de dios profesando tolerancia y respeto, sin imposiciones de ningún tipo sobre sus semejantes. Le explique que yo encontraba a dios en la naturaleza, y que esta se encuentra en grave peligro a causa del capitalismo depravado que domina nuestras existencias.




Les pregunte acerca de un hombre de unos 60 anos, que parecía agonizar y que se encontraba a escasos metros de nosotros, profiriendo gemidos de dolor y envuelto en una nube de moscas. Solo supe que estaba enfermo y que llevaba varios días en ese estado, probablemente esperando a la muerte. Uno de ellos señalaba al cielo y después al río, sin embargo les pregunte si allí también tenían la costumbre de arrojar los cadáveres al río, como en Varanasi, y respondieron que no. 




Fuere lo que fuere, esta gente no dispone de bienes o dinero, y el destino de aquel enfermo estaba claro. Reciben lo que la gente les ofrece, y tienen derecho a una comida que dispensa una cocina cercana a nuestro albergue. Tuve ocasión de grabar la procesión de gente que acude a este lugar, donde les sirven un misero cucharón de comida. La estampa me hizo recordar cualquier comedor de los campos de concentración, vistos en cine o documentales de la segunda guerra mundial.


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Por lo demás, sigue sorprendiéndome la cantidad de basura que hay desparramada por todas partes, en infinidad de vertederos que aparecen en barrancos, prados y cunetas. Solo espero que este pueblo encuentre pronto una solución para este grave problema. Es con los monzones, a partir de mayo, cuando la lluvia limpia la atmósfera y arrastra toda la basura de la India (la no quemada), hacia el mar. Fotos como las del río Yamuna o Ganges en los meses de verano, rebosantes de una masa de desechos en suspensión que en ocasiones impiden ver el agua, hacen comprensible que exista un continente de basura plástica flotando al norte del océano pacifico.






A veces pienso que este pais esta para cogerlo con los dedos y meterlo integramente en un balde con lejia.


1 comentario:

  1. Magníficas fotos lobo! Pésimo saber la cantidad de basura y suciedad que dices estas viendo por India, pero peor es que la echen al mar.

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